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Edición Impresa | 12 de Marzo de 2026 | 01:37
El UPD en la Ciudad
Carlos L. De Sorbo, refiere: “Como vecino de nuestra ciudad deseo expresar mi preocupación y repudio ante una práctica que se ha vuelto habitual durante los festejos del llamado ‘Último Primer Día’ de estudiantes secundarios. En distintos puntos se utilizan bombas de estruendo y cohetes de alto impacto sonoro que afectan gravemente a numerosos vecinos. Estas detonaciones provocan crisis en personas con trastorno del espectro autista (TEA), hipersensibilidad auditiva a bebés, niños pequeños y adultos mayores, además de generar pánico y desorientación en perros, gatos y otros animales domésticos. No menos preocupante es que este tipo de pirotecnia esta expresamente prohibida por la Ordenanza Municipal Nº 12.391 y que, sin embargo, en lugar de garantizar su cumplimiento, las autoridades muchas veces se limitan a cerrar calles o delimitar zonas intentando proteger a quienes pudieran acercarse, pero permitiendo que la actividad prohibida continúe.
“No se trata de oponerse a que los jóvenes celebren un momento importante de su vida escolar. El problema no es el festejo en sí, sino la naturalización de una forma de celebración que perjudica a otros, cuando existen muchas alternativas que no generan daño. Si durante días se repiten conductas prohibidas sin ninguna consecuencia, el mensaje que reciben esos jóvenes es contundente: la ley existe, pero se puede ignorar. Una comunidad sana se construye cuando la libertad de celebrar convive con el respeto por los demás. Por lo tanto, es fundamental que las autoridades hagan cumplir la normativa vigente y promuevan formas de festejo que no perjudiquen a otros miembros de la sociedad”.
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