El servicio de guardias médicas, contra las cuerdas en la Ciudad

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La falta de médicos en clínicas y sanatorios privados de La Plata está conspirando para que se pueda prestar una debida atención en las guardias externas, que desde siempre ofrecieron un servicio trascendente. A tal punto ha llegado la crisis que se están registrando cierres de algunos servicios, con la consiguiente sobrecarga de tareas para los cada vez menos profesionales que se desempeñan en ellas.

Sin ir más lejos, hace pocos días, el Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires Distrito I advirtió sobre la existencia de guardias que se están cerrando porque no hay médicos para cubrirlas.

Tal como se informó en EL DIA, para enfrentar este problema se ha puesto en vigencia el denominado sistema de triage, que se está aplicando cada vez con mayor rigor ante la escasez de profesionales y la mayor demanda. El triage es un sistema rápido de selección de pacientes en los servicios de guardia, que los cataloga según sus necesidades terapéuticas y la gravedad de sus problemas médicos, no por el orden de llegada. Lo que se busca es priorizar la atención inmediata de los casos más críticos.

Como ya se ha señalado en ediciones anteriores, entre las causas de esta situación tan preocupante pueden mencionarse los salarios considerados insuficientes por quienes trabajan en las guardias, las demoras en los pagos de las obras sociales y la gradual disminución de médicos clínicos y generalistas.

Esta situación fue confirmada por otras fuentes médicas. Así lo hicieron desde la Federación de Clínicas de la provincia de Buenos Aires (Fecliba) y la Asociación de Clínicas, Hospitales y Establecimientos de Alta Complejidad Privados de la Provincia de Buenos Aires (Acliba). Sus dirigentes también advirtieron problemas para cubrir las vacantes médicas.

El titular de Fecliba advirtió que no hay médicos suficientes y los que hay hacen guardias en hasta 3 ó 4 sanatorios diferentes, para añadir que “la demanda es muy grande y la oferta es muy chica”, en una situación que también perjudica a enfermeros y auxiliares, cuyas condiciones laborales y salariales reclaman también ajustes.

Las guardias médicas se tornan indispensables todos los días y muy especialmente los fines de semana, cuando habitualmente crecen las emergencias. Pero además, siempre las guardias médicas fueron consideradas imprescindibles para perfeccionar la formación de los profesionales.

Hace mucho tiempo que se suman evidencias sobre el gradual pero constante desmedro que vienen sufriendo la profesión médica y el sistema de salud en nuestra zona. Falta de insumos y de aparatología, mal estado de los hospitales, salarios bajos para los profesionales, enfermeros y auxiliares, migración de profesionales hacia otros centros de salud con mejores pagos en otros distritos, escasez de médicos que obligan al cierre de servicios, entre muchos otros. Es demasiado el deterioro como para que las autoridades médicas no reformulen en forma integral sus estrategias. Es nada menos que la salud de la población la que está en juego.

 

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