¿Está desfigurado?: las teorías sobre el líder iraní

En medio de bombardeos masivos y un clima de caos regional, EE UU afirma que Mojtaba Khamenei se oculta tras las explosiones y no puede mostrarse en público

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Cuando la guerra en Medio Oriente cumple ya quince días, una explosiva revelación sacudió el tablero internacional: el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, está herido y “probablemente desfigurado”, lo que alimenta versiones sobre su estado real y su capacidad para conducir al país en plena escalada bélica.

La declaración fue realizada durante una conferencia de prensa en el Pentágono, donde el funcionario estadounidense no presentó pruebas, pero lanzó duras acusaciones contra la cúpula iraní. Según Hegseth, los dirigentes del régimen “están desesperados, escondidos y acobardados como ratas”, mientras el flamante líder religioso permanece fuera de escena desde que asumió el mando tras la muerte de su padre, el ayatollah Alí Khamenei.

El silencio público de Mojtaba, sumado a la difusión de un mensaje escrito sin imágenes ni audio, intensificó las especulaciones. “Irán tiene cámaras y grabadoras por todas partes. ¿Por qué un comunicado escrito? Creo que todos saben la respuesta”, ironizó el jefe del Pentágono, sugiriendo que el líder estaría gravemente afectado tras los primeros ataques del conflicto.

La ausencia del dirigente también fue utilizada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien se burló de que Khamenei “no puede mostrar su rostro”, mientras crecen los rumores sobre heridas sufridas durante el bombardeo que mató a su padre el pasado 28 de febrero, detonante de la guerra regional que hoy mantiene al mundo en vilo.

En paralelo a la batalla política y simbólica, la ofensiva militar no se detiene. Hegseth aseguró que las fuerzas de Estados Unidos e Israel han golpeado más de 15.000 objetivos iraníes desde el inicio de la guerra, a un ritmo superior a mil ataques diarios.

Según Washington, las capacidades defensivas de Irán quedaron seriamente debilitadas: sin fuerza aérea operativa, con sistemas antimisiles destruidos y con una drástica reducción en su arsenal de misiles y drones. “Tenemos previsto derrotar y desmantelar todas sus capacidades militares a una velocidad que el mundo nunca ha visto”, advirtió el funcionario.

Las explosiones masivas que sacudieron Teherán durante una marcha progubernamental reflejan la intensidad del conflicto. Medios estatales iraníes confirmaron detonaciones cerca de la movilización, con al menos una víctima fatal, mientras altos dirigentes del régimen calificaron los ataques de “actos desesperados” de Washington.

El petróleo en jaque y el temor a una crisis global

En medio de la escalada, el estrecho de Ormuz —clave para el transporte de una quinta parte del petróleo mundial— continúa bloqueado por orden del liderazgo iraní, una decisión que disparó la tensión en los mercados energéticos.

El conflicto también genera éxodos masivos dentro de Irán, con más de tres millones de desplazados según la ONU, mientras los Guardianes de la Revolución prometen resistir incluso si ello implica “destruir la economía mundial”.

En este contexto explosivo, el presidente estadounidense Donald Trump redobló la presión en redes sociales: aseguró contar con “munición ilimitada” y pronosticó la caída del régimen iraní, aunque admitió que el desenlace podría no ser inmediato.

Entre columnas de humo, ciudades devastadas y rumores sobre la salud del líder supremo, la guerra avanza hacia un escenario cada vez más imprevisible, con consecuencias que ya sacuden no solo a Medio Oriente sino también al equilibrio económico y político del planeta.

 

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