Los bancos siguen bajando las tasas para mover sus créditos hipotecarios

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El sistema financiero argentino se mueve en una fase de competencia abierta en el segmento de los créditos hipotecarios UVA, marcando un quiebre respecto a la rigidez que caracterizó el cierre del año pasado. Según los últimos reportes de las entidades bancarias y el análisis de alcance nacional, diversas entidades aplican reducciones en sus tasas de interés, buscando captar a un público de ingresos medios que hasta ahora quedaba marginado por las exigencias de calificación.

La tendencia es liderada por bancos de primera línea que han decidido ajustar sus spreads (el recargo sobre el capital ajustado por UVA). Mientras que el promedio del mercado se situaba en torno al 9% o 10% anual, en las últimas semanas las ofertas han perforado el piso del 5%.

Esta modificación técnica tiene un impacto directo en el bolsillo del solicitante: una baja de apenas dos puntos porcentuales en la tasa de interés puede reducir el ingreso mínimo requerido para acceder a un crédito en un 18%, ampliando significativamente la base de familias que pueden superar el scoring bancario.

Estrategia privada y pública

De acuerdo con los datos relevados por el sector, entidades como el BBVA, Santander y Galicia han ajustado sus condiciones para quienes acreditan haberes, ofreciendo tasas que hoy promedian el 4,5% al 5,5% + UVA.
Por su parte, el sector público, con el Banco Nación y el Banco Ciudad a la cabeza, mantiene una política de plazos más extensos -hasta 30 años-, lo que complementa la baja de tasas al diluir el peso de la cuota inicial en relación con el salario neto.

Esta “guerra de tasas” responde a una necesidad de las entidades de colocar liquidez en un contexto donde la inflación núcleo comienza a mostrar signos de estabilización.

Para el comprador, esto se traduce en una relación cuota-ingreso que vuelve a situarse en el estándar del 25%.

Los analistas coinciden en que este abaratamiento del costo financiero, sumado a la reciente eliminación de tributos como el ITI, conforma el escenario más favorable para el tomador de crédito de los últimos tres años.

La clave para los próximos meses será la evolución de los salarios reales frente a la UVA, factor determinante para que el flujo de nuevas escrituras con hipoteca mantenga su ritmo ascendente.

Todo esto ocurre en un escenario que busca atraer la demanda, todavía esquiva por la relación entre ingresos y precios en el mercado inmobiliario. Para graficar, algunos datos que circularon en los últimos días: 2025 cerró con unos 3.300 millones de dólares desembolsados, un registro sin antecedentes hasta 2018, pero todavía lejos de los mejores años, décadas atrás, cuando se llegaba a 5.000 millones de dólares por año.

Así y todo, 2025 quedó atrás y se fue en una especie de descenso hacia el final del año, con caída en las operaciones, un ritmo que todavía no cambia. Algunos analistas calculan que a mediados de año podría mejorar el cuadro.

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