Deslomados: los descamisados del siglo XXI y el pluriempleo

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Instituto de Economía Aplicada

Universidad del Este

Las declaraciones de Manuel Adorni antes de su viaje a Nueva York, en las que afirmó que iba a “deslomarse trabajando”, reavivaron una discusión que viene creciendo en silencio en los datos del mercado laboral: cada vez más argentinos necesitan más de un empleo —y más horas de trabajo— para sostener un mínimo umbral de consumo. Lejos de ser un fenómeno aislado, el aumento del pluriempleo se convirtió en una de las características más claras del actual ciclo económico.

Según los microdatos de la EPH, la tasa de pluriempleo (respecto a los ocupados) pasó de 16,5% a 17,2% durante el gobierno de Javier Milei, luego de haber alcanzado un pico de 18,93 en el tercer trimestre de 2024, récord de los últimos años. Esto significa que casi uno de cada cinco trabajadores tiene más de una ocupación, un indicador que suele crecer cuando los salarios pierden poder adquisitivo o cuando predominan empleos de baja calidad.

El fenómeno no se limita a la cantidad de empleos, sino también a la intensidad del trabajo. En el mismo período, el promedio de horas trabajadas semanales aumentó de 41 a 43,5 horas, lo que muestra que los trabajadores no sólo buscan más ocupaciones, sino que además deben dedicar más tiempo al mercado laboral para sostener sus ingresos. Este aumento de la carga horaria ocurre en un contexto donde el salario real todavía no recupera el nivel previo al ajuste de 2024, lo que obliga a compensar la pérdida de poder de compra con mayor esfuerzo laboral.

Dentro de ese promedio se esconde una fuerte heterogeneidad. Por un lado, los trabajadores subocupados que en muchos casos buscan otro empleo sin éxito. Por otro lado, aquellos trabajadores que se ven forzados a trabajar por encima de la jornada laboral legal. Según estimaciones del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), alrededor de 5,8 millones de trabajadores superan las 45 horas semanales, concentrados principalmente en actividades de baja productividad y alta informalidad, como comercio no registrado, trabajo en plataformas digitales, telemarketing y servicios personales. En estos sectores, la extensión de la jornada no responde a mayores oportunidades sino a la necesidad de completar ingresos insuficientes.

El crecimiento del pluriempleo también está vinculado a la expansión del trabajo en aplicaciones y otras formas de empleo flexible. De acuerdo al informe del Ministerio de Trabajo y la OIT del 2021, más del 50% de los trabajadores de plataformas tiene otro empleo, mientras que cerca del 18% trabaja todos los días de la semana, según relevamientos previos a la pandemia que siguen siendo consistentes con la dinámica actual. Este tipo de inserción laboral suele funcionar como complemento de ingresos más que como ocupación principal, lo que refuerza la tendencia al multiempleo.

Otro indicador que confirma la fragilidad del mercado laboral es el subempleo demandante, es decir, trabajadores que tienen empleo pero necesitan trabajar más horas. Esta tasa pasó de 10,9% a 11,3%, con un pico de 12,4% en el segundo trimestre de 2024, reflejando que una parte creciente de los ocupados no logra alcanzar una jornada o un ingreso suficiente con su trabajo actual. La coexistencia de subempleo y pluriempleo muestra un mercado laboral tensionado, donde muchos trabajadores alternan entre falta de horas y exceso de horas según la actividad que consigan.

Este deterioro convive con un deterioro en la composición del empleo.

 

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