Lumilagro ya importa todo desde China y la fábrica Topper tambalea
Edición Impresa | 15 de Marzo de 2026 | 04:42
La crisis que atraviesa parte de la industria nacional empieza a reflejarse en empresas con larga historia en el país. En los últimos meses, dos casos dejaron en evidencia el impacto de la caída del consumo, la competencia de productos importados y el nuevo escenario económico: la reconversión de Lumilagro, histórica fabricante de termos, y las dificultades que enfrenta la planta de Topper en Tucumán.
Fundada en 1941, Lumilagro construyó su identidad como una marca argentina vinculada al ritual del mate. Durante décadas fue la única fábrica de termos de vidrio de América. Sin embargo, en los últimos dos años la empresa debió modificar de manera profunda su modelo productivo tras una caída de ventas del 50%.
La compañía, conducida por la cuarta generación de las familias Nadler y Suranyi, redujo de manera drástica su plantel de trabajadores. De los 220 empleados que tenía en 2022, hoy quedan apenas 50. En ese período, 170 personas dejaron la empresa a través de retiros voluntarios.
“Fue un proceso muy doloroso. Lloré al despedir a trabajadores que me conocían desde chico”, recordó Martín Nadler, director ejecutivo y dueño de la firma. El empresario explicó que la decisión respondió al fuerte descenso en el volumen de ventas y a la presión de los productos importados.
El ajuste también alcanzó al corazón productivo de la empresa. En la planta de Tortuguitas dejaron de fabricar las ampollas de vidrio que durante décadas identificaron a la marca. Los hornos se apagaron y ahora las ampollas llegan desde India y Vietnam, mientras que los termos de acero se producen en China.
Nadler recordó que la compañía atravesó otras crisis a lo largo de su historia. “En 1999 fue muy grave. Después la devaluación de 2002 hizo que la industria fuera muy competitiva. Entre 2002 y 2013 vivimos una etapa muy buena. En 2012 batimos récord de ventas”, señaló.
No pueden con la caída del consumo y la competencia de productos importados
El escenario empezó a modificarse con la expansión de los termos de acero importados. Primero aparecieron productos de baja calidad y luego versiones más sofisticadas que cambiaron el mercado. A eso se sumó, según la empresa, el contrabando y el ingreso masivo de productos desde países vecinos.
En la actualidad, el reparto del mercado dentro de la empresa quedó equilibrado entre vidrio y acero, cuando el primero representaba el triple del segundo. La contracción del negocio obligó a reducir también la producción local de termos de acero.
Frente a ese escenario, Lumilagro busca reconvertir su estrategia comercial. Entre los planes figura la apertura de locales propios en centros comerciales. El primero funcionará en el shopping OH Buenos Aires y la empresa proyecta contar con 15 puntos de venta en distintas ciudades del país hacia 2030.
El otro eje del plan apunta a la exportación. La firma ya vende en Chile, España, Francia y Australia y también comenzó a colocar productos en el mercado latino de Estados Unidos. La expectativa es duplicar las ventas externas durante este año.
Mientras tanto, en el sector del calzado y ropa deportivos también aparecen señales de alarma. La única fábrica de la marca Topper en la Argentina atraviesa una situación delicada en su planta de Aguilares, en la provincia de Tucumán.
La combinación de la caída de las ventas, la apertura de importaciones y el contexto económico llevó a la empresa a reducir su actividad. En los últimos dos años fueron desvinculados unos 150 trabajadores.
La planta optó por disminuir la jornada laboral para evitar nuevos despidos. Desde junio de 2025 la producción se limita hasta el viernes por la mañana. La fábrica dejó de trabajar los viernes por la tarde y los sábados.
Esa medida implicó una reducción directa en los ingresos de los empleados. Según el delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina, Daniel Gordillo, los operarios dejaron de percibir el equivalente a dos días de salario por quincena.
“La situación en la fábrica es crítica. En dos años ya perdimos 150 puestos de trabajo y el panorama sigue complicado”, afirmó el dirigente sindical.
Los casos de Lumilagro y Topper muestran el impacto del nuevo contexto sobre sectores industriales con fuerte presencia histórica en el país.
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