Tiago Palacios recuperó su brillo decisivo y gestó lo que necesitaba Medina
Edición Impresa | 18 de Marzo de 2026 | 02:21
Por MARTIN MENDINUETA
Tenía que ganar y lo consiguió. Ese hecho objetivo le permite a Estudiantes, y muy especialmente a su flamante director técnico, regresar de Mendoza con una cuota de alivio fenomenal.
El Pincha logró superar el peor momento de la noche, que llegó segundos antes del final del primer tiempo, cuando el anfitrión lo lastimó mediante el gol convertido por Módica.
Junto al brutal desahogo por el éxito vital, el gran partido jugado por Tiago Palacios representa un hecho de gran significación. El equipo lo necesitaba, lo estaba esperando y el Diez regresó facturando dos conquistas con el nítido sello de su elevada categoría.
IMAGEN DESTEÑIDA POR FALTA DE PRECISIÓN Y ERROR FATAL ATRÁS
Un hermoso zurdazo de Tiago Palacios que se fue al lado del palo derecho de Rigamonti, fue lo mejor (podría escribirse lo único destacado) de Estudiantes en un primer tiempo donde mostró raptos de lucidez que no pudo sostener en el desarrollo de una actuación nada seductora. Encima, falló Eric Meza en un rechazo clave y debió sacar del medio repleto de confusión e impotencia.
La falta de conducción o el mal manejo de las situaciones de fricción por parte de Nazareno Arasa fue un elemento que también influyó para que el primer tiempo terminara siendo poco seductor.
Tiago Palacios, en una coyuntura alejada del plano ideal, ya en la primera etapa fue el que más intentó conducir de tres cuartos de cancha hacia adelante.
Nazareno Arasa es mal árbitro y quedó ratificado ese rótulo con su inentendible vara disciplinaria
La incógnita que gobernó el lapso del entretiempo fue cuántos y cuáles serían los cambios que ordenaría el “Cacique” para afrontar el segundo tiempo. Hizo uno solo: Edwuin Cetré por Fabricio Pérez, a quien le costó sobresalir.
EL DIEZ RESCATÓ AL LEÓN GRACIAS A SU PEGADA EXTRAORDINARIA
El complemento trajo intervenciones notables de quien se transformó en la figura del partido.
Sus dos golazos (el primero fue espectacular) levantaron de un tirón a Estudiantes en una noche que había empezado bastante torcida.
Lo conseguido suma, tranquiliza, ahuyenta críticas severas y debilita los fantasmas que merodean por City Bell desde la salida que eligió Eduardo Domínguez.
Si bien Gimnasia de Mendoza tiene bastante menos jerarquía individual que el Pincha, no es un mal equipo. Es valiente para desplegar su idea y supo complicar al último campeón argentino.
El contundente repunte de quien acaparó los más fuertes elogios llega cuando el equipo pide a gritos un conductor. Palacios es diferente a Cristian Medina (su apuesta fuerte está en el desequilibrio cerca o adentro del área rival y tiene una cuota de gol que vale oro), pero es el que puede tomar la posta en la pesada responsabilidad de hacerse cargo de liderar los ataques.
El puño cerrado para festejar lo conseguido tiene el valor de la oportunidad: llegó justo un día antes del sorteo de los grupos de la Copa Libertadores, la principal apuesta institucional.
Un detalle que invita al debate entre los hinchas que viven con pasión el día a día: La formación titular no sale de memoria; hay puestos que esperan dueño y eso lo definirá quien todavía está conociendo el plantel que recibió.
Tres puntos sumados de visitante después de dos derrotas consecutivas como local representan un frasco de vitaminas ideal para un ciclo que recién gatea.
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