El petróleo vuelve a golpear a Wall Street y arrastra a los mercados

En un clima de creciente tensión global, la suba del crudo dispara temores inflacionarios y complica decisiones monetarias

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La bolsa de Wall Street cerró ayer en rojo en una jornada dominada por la volatilidad del petróleo, que volvió a marcar el pulso de los mercados y encendió nuevas alarmas sobre la inflación global. El Dow Jones cayó un 0,44%, mientras que el Nasdaq y el S&P 500 retrocedieron un 0,28%, en un contexto donde la energía se convirtió en la principal variable de riesgo.

El foco estuvo puesto en el precio del crudo, que volvió a dispararse tras la intensificación del conflicto con Irán y los ataques a infraestructuras clave en el Golfo. El Brent, referencia internacional, superó brevemente los 119 dólares por barril durante la mañana, su nivel más alto en meses, antes de retroceder hacia los 110 dólares. Aun así, acumula un salto cercano a los 40 dólares desde el inicio de la guerra, una escalada que no se veía desde episodios de fuerte tensión geopolítica como la invasión de Ucrania en 2022.

El WTI estadounidense, por su parte, se mantuvo cerca de los 100 dólares, con una suba más moderada pero igualmente significativa. Esta evolución refleja no solo la incertidumbre geopolítica, sino también una estructura de mercado tensionada: la oferta global ya venía ajustada por recortes de producción de la OPEP+ y por la lenta recuperación de algunos productores clave, lo que amplifica cualquier shock externo.

TEMOR A UN ALZA PERSISTENTE

Los analistas advierten que el riesgo no radica únicamente en el nivel actual de precios, sino en su posible persistencia. A diferencia de otros episodios, el mercado teme que las interrupciones en la producción y el transporte puedan extenderse en el tiempo.

En particular, preocupa la situación en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Un bloqueo total o parcial de esta vía podría llevar al Brent a niveles superiores a los 130 dólares, según estimaciones de bancos de inversión.

A esto se suma el impacto de los ataques a instalaciones energéticas, como el complejo de gas natural licuado en Qatar, que generaron preocupación sobre la capacidad de suministro global.

COMBINACIÓN EXPLOSIVA

La combinación de menor oferta y mayor riesgo geopolítico alimenta una prima de incertidumbre que se traslada directamente a los precios.

El encarecimiento del crudo tiene efectos inmediatos en la economía. Eleva los costos de transporte, producción y consumo, y presiona al alza los índices de precios. En Estados Unidos, el mercado ya comenzó a recalibrar sus expectativas: la posibilidad de que la Reserva Federal recorte tasas en el corto plazo se diluye, e incluso algunos operadores contemplan un eventual endurecimiento si la inflación vuelve a acelerarse.

El petróleo Brent superó brevemente los 119 dólares por barril antes de bajar hacia los 110 dólares

Este cambio de escenario se reflejó en el mercado de bonos. El rendimiento del Tesoro a 10 años llegó a superar el 4,3% antes de moderarse, mientras que el bono a dos años alcanzó su nivel más alto desde el verano. Tasas más elevadas encarecen el crédito y reducen el atractivo de las acciones, lo que explica parte de las caídas en Wall Street.

MERCADOS GLOBALES

A nivel global, el impacto fue aún más marcado. Las bolsas de Japón, Corea del Sur, Alemania y Reino Unido registraron descensos superiores al 2%, reflejando su mayor exposición al encarecimiento energético. En este contexto, Wall Street mostró caídas más moderadas, aunque no logró escapar a la tendencia negativa.

El impacto del petróleo también se sintió en otros activos. El oro y la plata retrocedieron con fuerza, presionados por el aumento de los rendimientos, mientras que empresas vinculadas a materias primas registraron fuertes oscilaciones. Compañías como Newmont y Freeport-McMoRan encabezaron las pérdidas.

El mercado teme que los cortes en la producción y el transporte se hagan extensos

En el frente corporativo, algunas noticias puntuales ayudaron a amortiguar la caída. Rivian Automotive subió tras anunciar una alianza con Uber para el desarrollo de robotaxis, aunque estos avances no alcanzaron para cambiar el clima general.

En paralelo, las señales políticas aportaron cierto alivio, pero sin disipar la incertidumbre. El presidente Donald Trump afirmó que busca evitar una escalada mayor en los precios energéticos, mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sostuvo que el conflicto podría resolverse antes de lo previsto. Sin embargo, el mercado sigue atento a cada movimiento en el Golfo.

Con el petróleo como eje central, los inversores enfrentan un escenario en el que la geopolítica condiciona cada decisión. La evolución del crudo no solo determina el rumbo de las acciones, sino también las expectativas de inflación, tasas y crecimiento. Por ahora, la tendencia es clara: mientras persista la tensión, Wall Street seguirá moviéndose al ritmo del barril.

 

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