Irán e Israel sin tregua: escalada de ataques cruzados
Edición Impresa | 25 de Marzo de 2026 | 02:51
La guerra entre Irán e Israel continúa con intensidad mientras, en paralelo, se multiplican los intentos diplomáticos para frenar una escalada que ya impacta en la economía global.
Ataques aéreos sobre Teherán y nuevas oleadas de misiles y drones iraníes contra territorio israelí marcaron otra jornada de alta tensión, en un conflicto que ya se extiende por varias semanas.
En medio de los combates, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno mantiene conversaciones con Teherán para poner fin a la guerra, aunque desde Irán lo niegan. Washington incluso aceptó en principio participar en eventuales negociaciones impulsadas por Pakistán, cuyo primer ministro, Shehbaz Sharif, se ofreció como mediador.
Las gestiones diplomáticas buscan, en una primera etapa, generar condiciones de confianza que permitan una pausa en los combates y evitar ataques contra infraestructuras energéticas clave.
EL FOCO EN ORMUZ
El foco está puesto en el estratégico estrecho de Ormuz, cuya alteración ha disparado los precios del petróleo y puesto en jaque al comercio global, dado que gran parte del crudo mundial circula por esa vía.
Sin embargo, sobre el terreno la violencia no cede. Israel aseguró haber atacado instalaciones de producción en Irán, mientras que Teherán respondió con múltiples oleadas de misiles. Los enfrentamientos también se extendieron a otros puntos de la región: drones fueron interceptados en Arabia Saudita, se registraron cortes eléctricos en Kuwait y hubo víctimas en el Líbano y Bahréin, evidenciando el carácter regional del conflicto.
Un edificio destruido por un ataque aéreo israelí en el sur de Beirut
“UN GRAN REGALO DE IRÁN”
En este contexto, Trump sorprendió al afirmar que Irán entregó a Estados Unidos “un gran regalo” vinculado al petróleo y el gas. Sin brindar detalles, sostuvo que ese gesto demuestra la voluntad de la dirigencia iraní de avanzar hacia un acuerdo. Según explicó, el movimiento estaría relacionado con el flujo energético y el paso por el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del conflicto.
Pese a estas señales, las negociaciones enfrentan enormes obstáculos. Persisten las diferencias sobre el programa nuclear y los misiles iraníes, además de la desconfianza mutua tras años de tensiones. A esto se suma la incertidumbre sobre quién tiene el poder real de decisión dentro del liderazgo iraní en medio de la guerra.
Mientras tanto, Estados Unidos refuerza su presencia militar en la región con el envío de miles de marines, lo que alimenta especulaciones sobre una posible intervención más directa. Aunque Trump afirmó que no planea desplegar tropas terrestres, evitó descartar completamente esa opción.
Con los precios del petróleo en alza y los mercados en vilo, la combinación de ofensivas militares y negociaciones inciertas mantiene al mundo en alerta, pendiente de si la diplomacia logra imponerse antes de una escalada aún mayor.
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