Según el último informe del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, la actividad en los hoteles de La Plata enfrenta una paradoja: mientras la cantidad de turistas que llegan a la ciudad disminuyó significativamente, los niveles de ocupación lograron sostenerse por encima de los valores del año pasado gracias a un cambio en el perfil del visitante.
Así las cosas, la hotelería transita un primer trimestre de 2026 marcado por matices contradictorios y una creciente preocupación en el sector empresarial local.
El relevamiento, que forma parte del proyecto Indicador de Actividad Económica de La Plata, arroja datos que encienden alarmas pero también muestran focos de resistencia. La cifra más dura del reporte indica que la cantidad de viajeros sufrió una retracción del 9,5% interanual durante los primeros tres meses del año. Sin embargo, este descenso en el “flujo” de personas fue compensado por un cambio en el comportamiento de quienes efectivamente se alojaron en las plazas locales: la estadía promedio subió a 1,3 noches (alrededor de 1 noche hace un año).
Este fenómeno permitió que las pernoctaciones totales aumentaran un 13,9% en comparación con el mismo periodo de 2025. Lo curioso es que este incremento se dio en un contexto de deflación en el sector, con una baja sostenida de las tarifas hoteleras para intentar captar una demanda cada vez más esquiva: los precios subieron 18% contra el 32% de inflación anual.
El nuevo perfil del visitante
Según el trabajo, el sostenimiento de la actividad y el estiramiento de las estadías se explican por dos factores clave que reconfiguraron el mapa turístico platense en este verano: el incremento del peso de los turistas extranjeros en el total de las reservas y la consolidación del motivo negocios como el principal motor de las visitas a la región.
Gracias a esta mayor permanencia, la tasa de ocupación de plazas alcanzó el 31,1%, logrando superar holgadamente el 26,1% que se había registrado en el primer trimestre del año anterior.
En lo que respecta al mercado laboral, el informe trae una nota positiva: la cantidad de empleados en el sector hotelero creció un 1,8% interanual.
En las plantillas de los establecimientos locales, según detalla el Laboratorio, sigue predominando la proporción de mujeres (57%).
Sin embargo, este leve repunte en el empleo no logra disipar el clima de pesimismo que se respira en los lobbys y oficinas administrativas.
Los empresarios manifestaron un claro empeoramiento de sus expectativas para lo que resta del año. La preocupación es profunda, especialmente en dos rubros críticos: las ventas y la inversión.
Este desánimo no es un fenómeno aislado de la hotelería. El estudio advierte que la visión negativa de los dueños de hoteles está “en línea con lo observado en el resto de los empresarios de La Plata”, lo que refleja una parálisis generalizada en las proyecciones económicas de la ciudad. Para las autoridades y las cámaras del sector, el desafío será transformar ese 31,1% de ocupación en un modelo sustentable que no dependa exclusivamente de la baja de precios, en un año que, para el empresariado, ya asoma con nubarrones en el horizonte de la inversión.
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