Diócesis de Quilmes reivindica legado de Jorge Novak en la defensa de los derechos humanos

En el marco de la conmemoración por el 50º aniversario del último golpe de Estado en Argentina, la Diócesis de Quilmes emitió un contundente mensaje de reivindicación sobre la figura de su primer obispo, Jorge Novak. A través de los Departamentos de Pastoral Social y Justicia y Paz, pertenecientes a la Vicaría de Solidaridad, la institución rescató el pensamiento y el accionar de Novak como un faro ético y pastoral ineludible frente a los desafíos que atraviesa la sociedad actual en materia de derechos humanos.

El documento difundido recupera fragmentos fundamentales de la clase magistral que el obispo brindó el 26 de marzo de 1985 en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. En aquel histórico testimonio, Novak reflexionó sobre la crudeza del terrorismo de Estado y la responsabilidad que asumió al frente de una diócesis que, desde su creación en 1976, estuvo atravesada por el desgarro de familias perseguidas y la desaparición sistemática de personas. Aquella intervención académica sirve hoy para recordar la convicción de un hombre que decidió no callar ante el horror.

"Comprendí que la historia tiene una superficie engañosa y una profundidad lacerante", expresaba Novak en aquel entonces, subrayando que el silencio frente a las atrocidades cometidas por la dictadura cívico-militar lo habría convertido en cómplice del mal. Bajo la premisa de que el ser humano es el camino primero y necesario de la Iglesia, el primer obispo quilmeño consolidó una gestión pastoral donde la defensa de la dignidad humana no era un accesorio, sino el eje central de su ministerio en la región.

La reivindicación actual por parte de la Diócesis no se limita a la denuncia de los crímenes de lesa humanidad, sino que resalta la capacidad de Novak para vincular la represión ilegal con las injusticias estructurales del sistema. El obispo analizaba cómo la Doctrina de la Seguridad Nacional y la violencia estatal formaban parte de un entramado de dependencia económica y desigualdad que vulneraba derechos básicos como el trabajo, la educación y la vivienda para los habitantes de Quilmes y el conurbano.

Finalmente, los organismos diocesanos enfatizaron la vigencia absoluta de este legado. El mensaje de Jorge Novak se presenta hoy como un llamado a orientar los procesos sociales hacia el respeto absoluto de cada persona, promoviendo una construcción colectiva basada en la justicia y la solidaridad. Su prédica se mantiene como un compromiso activo que, a cinco décadas del quiebre democrático, continúa exigiendo la promoción integral de los derechos humanos en cada rincón del territorio quilmeño.

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