Trump frena y desafía: no le urge acordar con Irán
Edición Impresa | 27 de Marzo de 2026 | 00:52
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó de plano las versiones que lo señalan como urgido por alcanzar un acuerdo con Irán en medio del conflicto en Medio Oriente. En una exposición marcada por un tono desafiante, el mandatario aseguró ayer que la iniciativa diplomática avanza, pero dejó en claro que no se siente presionado. “Hoy leí una noticia que decía que estoy desesperado por lograr un acuerdo… Es todo lo contrario. No me importa”, afirmó.
Las declaraciones se dieron durante una extensa reunión de gabinete en la Casa Blanca, la primera desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. Allí, Trump combinó mensajes contradictorios: por un lado, reiteró amenazas de “aniquilar” a Irán; por el otro, sostuvo que Teherán estaría dispuesto a negociar. “Quieren lograr un acuerdo… han quedado hechos mierda”, lanzó, en una frase que reflejó la dureza de su postura.
ATAQUES POSTERGADOS
En paralelo, el mandatario anunció una decisión clave: la postergación por diez días de los ataques previstos contra instalaciones energéticas iraníes. Según detalló en su red Truth Social, la pausa se extenderá hasta el 6 de abril a las 20:00 (hora de Miami). “A petición del Gobierno iraní… estoy pausando por 10 días el período de destrucción”, comunicó, al tiempo que aseguró que “las conversaciones continúan” y “van muy bien”, pese a lo que calificó como versiones erróneas de la prensa.
El enviado especial de Washington, Steve Witkoff, respaldó esa visión al señalar que existen “fuertes indicios” de un posible entendimiento. Confirmó además que Estados Unidos presentó a Irán, a través de Pakistán como mediador, un plan de cese de hostilidades compuesto por 15 puntos. Aunque el contenido no fue revelado, trascendió que Teherán habría respondido con una contrapropuesta de cinco condiciones, entre ellas el fin de la ofensiva, garantías de no reanudación del conflicto y compensaciones económicas.
En ese delicado equilibrio, Trump también reveló un gesto que consideró significativo: la autorización por parte de Irán para el paso de varios petroleros por el estratégico estrecho de Ormuz. Según el mandatario, inicialmente se permitiría el tránsito de ocho buques, pero finalmente fueron diez. “Eso demuestra que estamos negociando con las personas adecuadas”, sostuvo.
Sin embargo, sobre el terreno, la tensión sigue intacta. Los combates continúan y las posiciones parecen endurecerse. Mientras Washington explora una salida negociada, también mantiene abiertas otras opciones, incluso la posibilidad de tomar control de recursos energéticos iraníes al término del conflicto.
IMPACTO ECONÓMICO
El impacto económico de esta incertidumbre es inmediato. Los precios del petróleo reaccionan a cada señal, subiendo ante la posibilidad de una escalada y retrocediendo ante gestos de distensión.
Esta volatilidad agrega mucha presión a los mercados globales, que observan con atención cada movimiento.
En paralelo, la situación humanitaria y militar en la región se deteriora. Los enfrentamientos se extienden más allá de Irán, con episodios en el Golfo y en el Líbano, donde la violencia no cede. Mientras tanto, las negociaciones avanzan en un terreno frágil, marcado por actitudes de desconfianza y mensajes cruzados.
Así, la postura de Trump combina presión militar, señales diplomáticas y gestos tácticos. Niega estar apurado, pero mueve piezas. Pausa ataques, pero no los descarta. Y en ese delicado juego, el plazo del 6 de abril aparece como una fecha clave para definir si el conflicto se encamina hacia una negociación o hacia una nueva escalada.
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