Vocación, práctica y aprendizaje

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Priscila Godoy Rica obtuvo en España el título de técnica en tanatopraxia y tanatoestética y agente funeraria. Cursó cinco materias teóricas (prevención de riesgos, tanatopraxia y tanatoestética, reconstrucción cadavérica, anatomía avanzada y psicología del duelo) y prácticas en tanatorio. “En las prácticas todos hacíamos todo: un día servicio a difuntos; otro, recoger el cuerpo, ocuparse de los oratorios o asistir a un entierro”, recuerda. El módulo práctico exige manejar suturas intraorales, taponamientos nasales y tratamiento con líquidos conservantes que mantienen el cuerpo 10-15 días. La reconstrucción cadavérica utiliza cera y materiales para modelar rasgos dañados, lo que puede demandar varias horas de trabajo según el caso.

La psicología del duelo, añade, es central: “Contener y empatizar es de lo más importante”.

En Argentina la oferta es de cursos intensivos y diplomaturas. La profesionalización es clave para evitar “soluciones caseras” en funerarias y garantizar protocolos sanitarios y estéticos.

El objetivo primordial es recuperar las facciones y aspecto naturales de la persona fallecida, sin riesgos de contagio de enfermedades, olores o derrames, ayudando a que sus afectos puedan elaborar el dueño en momentos tan difíciles como únicos y particulares.

 

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