“La gravedad de lo incierto”: el amor en tiempos de filtros
Edición Impresa | 4 de Marzo de 2026 | 05:29
Teatro Estudio cumple hoy 23 años y levanta el telón de su temporada 2026 con una impronta que es marca registrada desde hace cinco años: producciones nacidas en el corazón de sus talleres de entrenamiento y montaje. El estreno central del año será “La gravedad de lo incierto”, nueva obra con dramaturgia y dirección de Gastón Marioni, que se presentará los sábados de marzo y abril, desde este fin de semana.
“La gravedad de lo incierto” nace de un grupo de trabajo numeroso y consolidado. “Con uno de los grupos del año pasado, integrado por 16 actores y actrices súper formados, talentosos y dispuestos a indagar, probar y crear, surgió la idea de hacer un texto mío”, cuenta Marioni en diálogo con EL DIA. La obra fue escrita durante el propio proceso de ensayos: “Poder escribir, probar, reescribir o tirar y volver a empezar, hasta decir ‘sí, esto es lo que queríamos decir’, fue algo maravilloso”.
La pieza pone en escena a cuatro parejas atravesando el fin del amor. Reclamos, dudas, impotencia, reproches y promesas incumplidas estallan en un duelo interpersonal que expone la fragilidad de cada existencia. “Amar no es sencillo, y dejar de hacerlo tampoco; porque puede arrastrarnos a las peores miserias”, sintetiza la sinopsis.
Pero el punto de partida es más amplio. Marioni explica que la obra surge de pensar “el amor en estos tiempos de escroleo, inmediatez, casi pornografía emocional expuesta en medios y redes, donde todo se muestra, se consume, se aniquila, se mide en likes y cantidad de reproducciones”. En ese contexto, “el cuerpo se ha convertido de alguna manera en una mercancía para redes, y el amor ahí va… entre medio de tanto enjambre”, agrega.
La obra busca, entonces, poner en diálogo y tensión la complejidad de vincularse en medio de la incertidumbre contemporánea. Está protagonizada por Sol Mongay, Lucía Deladino, Adrián Niklinski, Emmanuel Sedan, Alejandro Núñez, Agustín Copello, Martín Zavala, Facundo Ordóñez, Malena Tárrago, Renata Moyano, Samanta Assenti, Mauro Cepeda, Javier Giménez y Daiana Laffranchi.
El estreno será este sábado a las 21.30 en la sala ubicada en 3 entre 39 y 40.
MÁS ESTRENOS Y REPOSICIONES
La temporada 2026 también anuncia el regreso de “Cuadriláteros”, ciclo de teatro breve reunido con temáticas diversas. Cada cuadrilátero incluye cuatro historias cortas, con variedad de géneros y estilos, que abarcan desde la comedia hasta el drama. “Cuadriláteros 4” se mostrará este viernes a las 20.30, y “Cuadriláteros 5”, el domingo en el mismo horario.
Otro de los títulos fuertes de esta temporada es “Tanguito Mío, un musical bien guapito”, con música original de Tato Finocchi y libro y dirección de Marioni. Estrenada hace años en el Teatro de la Comedia de la Provincia, luego con exitosa versión en el Teatro Maipo y giras posteriores, la obra regresa ahora con elenco renovado surgido de los talleres de teatro musical.
En este contexto tan díficl, muchas voluntades mueven la rueda de la pasión de hacer eso que tanto amamos: teatro”
Gastón Marinoi,
Dramaturgo y director platense
Marioni la define como “una especie de hijo pródigo”. Le abrió puertas en Buenos Aires, le dio premios y distinciones, y consolidó una estética. Por primera vez, además, se presentará en Teatro Estudio. “Tanguito viene a refrescarnos un poco la memoria: de dónde venimos, de dónde vienen nuestros padres y abuelos, de nuestra identidad rioplatense, del mate, del dulce de leche, del sainete que nos fundó como crisol de razas, del tango y del cambalache que somos: un poco nuestro ADN”, dice el autor.
El musical podrá verse los domingos de abril, pensado para toda la familia.
Entre los regresos también se destaca “La leona, el amor de una madre nunca rompe”, proyecto construido junto a Josefina Cañón Martínez que, tras su paso por Teatro Estudio, la TACEC del Argentino y el Auditorium de Mar del Plata, se prepara para desembarcar en el Teatro Picadero de Buenos Aires. La obra dialoga con el presente inmediato: narra la historia de una madre que espera que la dejen ver a su hijo menor de edad, detenido por una presunta trifulca callejera. En un contexto donde se acaba de aprobar la ley de baja de imputabilidad, el tema adquiere nueva resonancia. Abrirse a nuevos circuitos “hace que la obra crezca, se cuestione y se modifique incluso”, reflexiona.
UNA FACTORÍA COLECTIVA DE TEATRO
El aniversario 23 encuentra a Teatro Estudio consolidado no solo como sala, sino como escuela y espacio de producción. Desde marzo de 2021, tras la pandemia, funciona un esquema de “entrenamiento para actores y actrices, con montaje y/o producción de obra”, pensado para quienes, pese a estar formados, no encontraban cómo insertarse en el circuito independiente.
“Observábamos un número nutrido de gente muy formada que llegaba a un punto de querer comenzar a trabajar y no sabía cómo. Y producir teatro es, de por sí, una tarea compleja”, explica Marioni. Así surgieron estos espacios de producción acompañada, posibles gracias a contar con infraestructura propia.
Según Marioni, la ventaja de ofrecer contenido creado en un espacio de formación propio es doble: responder a una necesidad concreta y consolidar una identidad. Teatro Estudio se convirtió, en palabras de su director, en “una pequeña pero movediza factoría colectiva de teatro”. En tiempos económicos complejos y de crisis cultural, la potencia está en lo colectivo: “Muchas voluntades mueven la rueda de la pasión de hacer eso que tanto amamos: teatro”.
El plan para este 2026 no elude la dificultad. Marioni anticipa meses económicamente complejos, en un contexto social atravesado por gritos, violencia simbólica e incertidumbre. Frente a eso, propone aferrarse con convicción a lo que se ama y proteger los espacios donde todavía se puede “respirar un poco de poesía”.
A mitad de año, además, estrenará en Buenos Aires “Malvón”, un unipersonal con Martín Slipak, con quien ya trabajó en “La ilusión del Rubio” en el Teatro Nacional Cervantes.
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