Tregua de diez días entre Israel y el Líbano

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Un sorpresivo giro diplomático abrió una ventana de alivio en Medio Oriente: Estados Unidos anunció un alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano que también incluye al movimiento extremista islámico Hezbolá. La tregua, impulsada por el presidente Donald Trump tras conversaciones con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun, comenzó a regir ayer con la expectativa de frenar una escalada que dejó miles de víctimas y una creciente crisis humanitaria.

Según Washington, el acuerdo no solo busca detener los combates sino también sentar las bases para una negociación más amplia. Trump incluso adelantó que trabaja para concretar un encuentro histórico entre Netanyahu y Aoun en la Casa Blanca en los próximos días, algo inédito en más de cuatro décadas de enfrentamientos entre ambos países, que técnicamente siguen en guerra desde hace décadas.

COMPROMISOS DE AMBAS PARTES

El cese de hostilidades incluye compromisos delicados. Líbano se comprometió a tomar medidas para evitar ataques de Hezbolá contra Israel, mientras que desde el movimiento chiíta señalaron que respetarán la tregua “con cautela”, siempre que no se registren nuevas agresiones ni operaciones selectivas contra sus miembros. Del lado israelí, Netanyahu calificó el acuerdo como una oportunidad para avanzar hacia un pacto de paz “histórico”, aunque aclaró que el ejército mantendrá presencia en una franja del sur libanés durante el proceso.

El anuncio llega tras meses de intensos combates. Líbano quedó envuelto en el conflicto regional luego de que Hezbolá lanzara ataques en apoyo a Irán, lo que desató una fuerte respuesta israelí con bombardeos aéreos y operaciones terrestres. Los ataques dejaron más de 2.000 muertos, miles de heridos y provocaron el desplazamiento de más de un millón de personas, agravando la ya delicada situación interna del país.

Incluso en las horas previas al inicio del alto el fuego se registraron nuevos ataques y víctimas, reflejo de la fragilidad del acuerdo y la desconfianza entre las partes. Por eso, mientras la comunidad internacional celebra el entendimiento y potencias europeas lo respaldan, persiste la cautela. El desafío ahora será transformar esta tregua temporal en un paso firme hacia una paz duradera en una de las regiones más inestables del mundo.

 

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