Robar para drogarse: el menor fue internado en el hospital de Romero
Edición Impresa | 2 de Abril de 2026 | 04:31
El drama que afronta una vecina de Gonnet por la ajetreada vida de su hijo de 16 años, que desde hace dos años eligió incursionar en el mundo delictivo como medio económico para satisfacer su adicción a las drogas, comenzó a transitar una ruta de esperanza.
Fue después de la nota que la mujer, que se llama Mónica (50), realizó en exclusiva con EL DIA para relatar descarnadamente “el infierno”, como ella lo describió, que resultaba convivir con el adolescente.
Desesperada, ya casi al borde de quedarse sin energías, lanzó su peor preocupación: “No quiero que mi hijo termine muerto en un enfrentamiento con la Policía, por otro intento de suicidio o atacado por alguna víctima de sus robos”.
Por suerte, sus palabras no fueron en vano y encontró eco en un organismo oficial y en la Justicia platense.
Es que, como lo demandó repetidamente durante la entrevista con este diario, su mayor preocupación radica en que a León “no lo encierren en un instituto para menores, sino que sea tratado de su consumo de estupefacientes en un centro de rehabilitación para adictos”.
Ese preciado anhelo, que volcó en palabras, alcanzó una fuerte repercusión en diversos ámbitos de nuestra ciudad.
Según reveló, fue en ese contexto que “se comunicaron conmigo desde el área de la Niñez y Adolescencia, con cuyos responsables venía tratando la situación de mi hijo. Y supe que una jueza había firmado la autorización para que mi hijo sea internado en el hospital de Romero, para que sea desintoxicado de las drogas”.
“NO RESULTÓ FÁCIL”
Con todo, reconoció que se le tornó muy cuesta arriba que León accediera, por su propia voluntad, a ir con ella al hospital a tal fin.
“No quiso saber nada, no resultó fácil y se enojó mucho conmigo. No había manera de que entendiera razones”, admitió Mónica.
Se abrió un camino de esperanza para el menor de 16 años atravesado por las drogas y el delito
Entonces, el cumplimiento de la orden judicial tuvo que materializarse de manera ciertamente traumática.
Sucede que, informó la mamá del menor, “tuvo que venir a casa personal de Niñez y Adolescencia junto a efectivos policiales. Le hablaron bastante, pero solo se pudo hacer el traslado al hospital cuando a León le inyectaron un calmante”.
“Y recién cuando estuvo más tranquilo fue llevado al hospital de Romero en un patrullero”, completó.
Precisamente, al momento de contactar telefónicamente este diario a la madre del adolescente, se encontraba en ese centro asistencial acompañando a León.
“Con la medicación que le dieron está durmiendo y por eso no pudieron hablar con él la psicóloga y la psiquiatra”, reflejó después.
También, dio a conocer que “la psiquiatra me dijo que mi hijo, luego de estar acá, seguirá su tratamiento en una granja de rehabilitación para drogadependientes y, finalmente, será tratado de manera ambulatoria”.
“Pero todavía desconozco a cuál será llevado. Seguramente me lo dará a conocer en otro momento la gente de Niñez y Adolescencia. Pero lo más importante es que vaya pronto a una de esas granjas, ya sea de nuestra zona o de otra ciudad, porque voy a estar con él donde sea”, enfatizó Mónica.
De inmediato, dejó traslucir su temor de que “todo se limite a que permanezca indefinidamente en el hospital de Romero”.
“Espero que no se olviden que tienen acá a un menor que necesita ser atendido de sus adicciones en la granja de rehabilitación”, remarcó con tono de voz firme.
Consultada acerca del tiempo en que permanecerá su hijo en el mencionado hospital, respondió que “no lo sé, puede ser de 7 a 10 días como a lo mejor un mes”.
En contrapartida, destacó que “igual acá está muy bien atendido”.
UN LLAMADO QUE LA MOLESTÓ
En otro pasaje de la larga conversación con EL DIA, no obvió aludir a una situación que la descolocó e incomodó bastante, a juzgar por lo que manifestó en la nota.
En tal sentido, reveló que “entre quienes se contactaron conmigo luego del artículo sobre el caso que publicó EL DIA, estuvo también una autoridad de la Escuela Secundaria Nº 26, ubicada en Camino Centenario entre 511 y 512, de Gonnet”.
“Me preguntó por qué León no estaba yendo al colegio, cuando mi hijo abandonó a los dos ó tres meses de haberse iniciado el ciclo lectivo del año pasado. Lo que pasa es que a raíz del alcance mediático que tuvo el tema de León, se acordó de su situación como alumno”, dijo contrariada.
Mónica asumió que su hijo, cuando cursaba los estudios en ese establecimiento, “tuvo problemas de conducta”.
“Los responsables del colegio le reprochaban que fumaba, al igual que otros compañeros. Pero solo me citaban a reunión a mí, en vez de hacerlo además con las madres de los otros alumnos”, expresó sin ocultar su fastidio.
Inclusive, reprochó que “me dijeron que a León lo iban a echar. Por eso me sorprendió que ahora me haya llamado por teléfono, mostrándose interesado en su situación”.
Mónica aseguró, a su vez, que “mi hijo era un buen alumno, que podía llevarse dos ó tres materias, pero después se presentaba a examen y las aprobaba”.
Por último, sostuvo tajantemente que “León fumaba cigarrillos de nicotina cuando iba al colegio, pero nunca consumió drogas ahí. Únicamente acostumbraba hacerlo en compañía de amigos, no de sus compañeros”.
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