“Era un globo”: el relato del médico que intentó reanimar a Maradona

Juan Pinto dijo que cuando llegó el astro ya no tenía signos vitales. Una de las hijas de Diego rompió en llanto y apuntó a Morla

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La cuarta audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona dejó una de las jornadas más crudas desde el inicio del nuevo debate oral. Con una seguidilla de testimonios técnicos, imágenes impactantes y una nueva declaración del neurocirujano Leopoldo Luque, el proceso volvió a escalar en tensión y sumó elementos que profundizan las dudas sobre las condiciones en las que transcurrió su internación domiciliaria.

La jornada comenzó con la declaración del subcomisario Lucas Farías, uno de los primeros en ingresar a la vivienda del country San Andrés el 25 de noviembre de 2020. Su relato fue directo: Maradona estaba “hinchado” y en una habitación que describió como más pequeña que la cocina.

Farías reconstruyó una escena que impactó por su simpleza y desorden: sánguches de miga sobre un mueble, botellas de agua, ropa deportiva y algunos elementos médicos. “Nada que indicara una internación domiciliaria”, fue el concepto que sobrevoló su testimonio. También recordó que el cuerpo estaba tapado con el rostro descubierto, y que al destaparlo notó las tibias “excesivamente arqueadas”, en una postura que llamó la atención de todos los presentes.

El policía además dejó asentado que identificó a Luque como “médico personal” de Maradona en el acta del procedimiento, un punto que luego se volvería eje de discusión en la audiencia. En paralelo, mencionó la presencia de familiares en la casa y describió que se montaron cuatro anillos de seguridad tras confirmarse el fallecimiento de Diego.

Luego fue el turno del perito Cristian Méndez, quien aportó una mirada técnica pero igual de contundente. Habló de una “gran prominencia” en el cuerpo y de un “estómago globoso”, términos que reforzaron la imagen de un cuadro físico deteriorado. También introdujo un dato clave: la presencia de un “hongo de espuma” en la boca, compatible con ascitis y un cuadro de compromiso respiratorio.

Méndez cuestionó las condiciones del lugar. Señaló que el lugar no estaba debidamente resguardado cuando llegó la Policía Científica y que había un “desorden relativo” en la habitación.

Pero el momento más impactante de la jornada llegó con la declaración del médico de emergencias Juan Carlos Pinto, quien intentó reanimar a Maradona. Su relato no solo confirmó lo anterior, sino que lo profundizó con una crudeza difícil de eludir.

“Era como un globo”, dijo Pinto para describir el abdomen del exfutbolista. La frase resonó en la sala y se convirtió en el eje emocional del día. Pinto explicó que esa hinchazón no es repentina, sino el resultado de un proceso progresivo que, según su criterio, debía haber sido advertido.

El médico detalló que encontró a Maradona sin signos vitales y con indicios de haber fallecido horas antes. Intentó intubarlo, pero no pudo. “Era un paciente obeso, con el abdomen globoso, muy edematizado, no respiraba”, explicó. También mencionó la presencia de livideces -manchas violáceas en la piel-, otro indicio de que el deceso no era reciente.

Pinto confirmó que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio y que las maniobras de reanimación se extendieron durante 45 minutos sin respuesta. “Nunca reaccionó”, dijo. Pero quizás uno de los puntos más delicados de su testimonio fue la descripción del lugar: “No había desfibrilador, no había oxígeno, no había nada”.

Esa frase volvió a poner en el centro del juicio la discusión sobre si realmente existió una internación domiciliaria en condiciones adecuadas. Para el médico, la respuesta fue implícita: no había elementos mínimos para sostener ese tipo de tratamiento.

“Por más que me odie...”

Con ese escenario cargado, llegó el turno de Luque, quien declaró nuevamente -ya van varias intervenciones desde el inicio del juicio- y optó por una estrategia defensiva que combinó explicaciones médicas, audios y un fuerte señalamiento hacia la familia.

“Por más que me odie, entiendo el dolor de Gianinna”, dijo en relación a Gianinna, intentando bajar la tensión tras los duros cuestionamientos que recibió en audiencias anteriores.

El neurocirujano insistió en que Maradona estaba “lúcido” durante su internación en la Clínica Olivos y que se negó a ser trasladado a una institución psiquiátrica. También sostuvo que la familia no permitió determinadas decisiones médicas, como una posible intervención por el hematoma subdural.

En ese sentido, mostró chats y audios para respaldar su postura. Aseguró que Dalma y Gianinna no querían que Verónica Ojeda visitara al exfutbolista y que incluso pedían limitar la cantidad de médicos.

Pero uno de los momentos más polémicos llegó cuando exhibió un audio de Ojeda en el que manifestaba sospechas sobre las hijas de Maradona, deslizando la posibilidad de que le dieran “algo” en la bebida. Luque utilizó ese material para describir un clima de conflicto permanente en el entorno del paciente. “Convivíamos con esa realidad: un día estaba bien y otro estaba mal”, explicó. Y agregó: “Decir que yo tenía que prever la muerte es una locura”.

También pidió disculpas por comentarios anteriores hacia las hijas del Diez y rechazó haber ejercido manipulación. Sin embargo, sus dichos chocan de frente con la postura de Gianinna, quien fuera de la sala volvió a apuntar contra él y contra Matías Morla, a quien responsabiliza por la estructura de la internación domiciliaria.

“Fue una puesta en escena terrible”, dijo la hija del exfutbolista, visiblemente afectada, y remarcó que esperan una condena. El juicio continuará el próximo martes con la declaración del psicólogo Díaz, en un debate que sigue sumando capas de complejidad y contradicciones.

 

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