Trump baja el tono con Xi antes de llegar a China

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El presidente Donald Trump intentó ayer bajar el tono de las diferencias con su par chino Xi Jinping antes de viajar a Beijing para una cumbre clave que se celebrará jueves y viernes, con la guerra en Irán como uno de los temas más delicados sobre la mesa.

Aunque Washington lleva semanas presionando a China para que use su influencia sobre Teherán y ayude a reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, Trump evitó mostrarse confrontativo. “Vamos a tener una larga conversación. Creo que él ha sido relativamente bueno”, dijo sobre Xi antes de partir. Minutos después, incluso relativizó la importancia del tema iraní y aseguró que Estados Unidos tiene la situación “muy bajo control”.

La Casa Blanca busca impedir que las tensiones por Medio Oriente opaquen otros asuntos sensibles de la relación bilateral, como el comercio, la cooperación contra el tráfico de fentanilo y las disputas tecnológicas. En los últimos meses, ambas potencias atravesaron fuertes cruces por aranceles, sanciones y restricciones comerciales que hicieron temer una nueva guerra económica global.

China, por su parte, insiste públicamente en que desea el fin del conflicto, aunque evita alinearse abiertamente con Washington. Beijing también rechazó las sanciones impuestas por Estados Unidos a empresas chinas acusadas de colaborar indirectamente con Irán y calificó esas medidas como “presión unilateral ilegal”.

El conflicto afecta especialmente a China por el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, por donde antes circulaba cerca del 20 % del petróleo mundial. Funcionarios estadounidenses sostienen que esa interrupción perjudica mucho más a las economías asiáticas que a Estados Unidos.

Analistas creen que tanto Trump como Xi intentarán evitar un nuevo deterioro de la relación bilateral en medio de un escenario internacional cada vez más inestable y con mercados atentos a cualquier señal de escalada.

 

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