Docentes y no docentes universitarios, entre los bajos salarios y el éxodo

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El incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario por el que la comunidad académica salió a reclamar ayer profundiza una crisis que, según distintos relevamientos gremiales, ya expulsó a más de 10.000 docentes en todo el país a cerca de mil solo en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En este contexto, advierten que los sueldos perdieron más de un tercio de su valor real desde que Javier Milei asumió como presidente.

De acuerdo con este cálculo, desde noviembre de 2023, los salarios docentes cayeron un 34,5% en términos reales. Eso equivale a haber cobrado ocho sueldos menos en el período y, según alertan profesores y decanos, es la razón principal por la que aulas de todo el país, y de La Plata en particular, empezaron a perder profesores en los últimos años.

Pero, ¿cuánto cobra hoy concretamente un docente universitario? Un Auxiliar de primera con dedicación simple (la modalidad más frecuente del sistema) percibe entre $212.540 y $265.675 brutos, según su antigüedad. Incluso un Titular con diez años de servicio bajo ese régimen apenas alcanzaría los $593.355 brutos. Si se tiene en cuenta que la Canasta Básica Total para un hogar tipo rozó $2.000.000 en abril, claramente ese salario no alcanza para subsistir.

Fuentes académicas detallan que solo los titulares con dedicación exclusiva (40 horas semanales) se acercan o superan ese umbral. De acuerdo con la escala salarial de mayo de 2026, un profesor Titular que inicia su carrera o posee hasta dos años de experiencia percibe $1.898.740,01, cifra que se eleva a $2.373.425,01 al alcanzar los 10 años en el cargo. Un Auxiliar de primera categoría percibe un sueldo inicial de $1.062.708,05, lo que representa apenas un 55% de lo que cobra un Titular con su misma antigüedad.

En el caso de las dedicaciones semiexclusivas (20 horas semanales), un docente Adjunto con una década de trayectoria cobra $925.745,76 en bruto, mientras que un Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con la misma antigüedad llega a los $795.039,03.

En tanto que un Auxiliar de primera con 10 años de experiencia bajo este régimen horario percibe $664.190,55, lo que obliga a la mayoría de los profesionales a buscar otras fuentes de ingreso.Lo que ocurre es que la gran mayoría de los cargos docentes -incluidos los de dedicación simple- quedó por debajo ya no de la línea de pobreza sino incluso de la de indigencia.

Entre los no docentes, solo los cargos de los niveles 1 y 2 lograrían cubrir la canasta.

MENOS PLATA, MENOS DOCENTES

En el caso de la UNLP aseguran que el 70% de la planta docente de la Universidad (unos 9.000 trabajadores) está encuadrada en cargos simples de nueve horas semanales, con remuneraciones que rondan los $250.000. Desde Adulp, el gremio que nuclea a los docentes universitarios platenses, advierten que los salarios arrastran un desfase de 120 puntos respecto a la inflación acumulada desde 2023. La consecuencia directa es la “fuga” de profesores: estimaciones gremiales señalan que alrededor del 10% de los docentes dejó de dictar clases. Sobre una planta de más de 13.000 docentes, esto representa cerca de mil personas que abandonaron la universidad local.

“Los docentes antes podían vivir de dar clases. Esto está dejando de pasar”, advirtió una fuente de Adulp consultada por EL DIA y agrego que hace tiempo que muchos complementan su trabajo en el aula con otra actividad, desempeñándose como taxistas o choferes de aplicaciones.

El fenómeno no se limita a La Plata. Ricardo Mozzi, secretario general de FAGDUT —la federación de docentes de la UTN—, habló de un éxodo sin precedentes y aseguró que los salarios a la baja funcionan como una catapulta que expulsa ingenieros y profesionales hacia afuera de la universidad. A nivel nacional, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) estima que más de 10.000 profesionales ya dejaron sus cargos en todo el sistema universitario.

Está además el trasfondo presupuestario. Según calculan, las transferencias a universidades nacionales registran una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, lo que coloca a la Argentina entre los países del continente que menos recursos destinan a la educación superior. El presupuesto universitario pasó del 0,72% del PBI en 2023 al 0,47% proyectado para este año. Y en las horas previas a la cuarta Marcha Federal Universitaria, el Gobierno dispuso recortes en Salud y Educación educativos, afectando a 13 casas de altos estudios. En ese listado, la UNLP resultó la más perjudicada, con $1.043 millones menos destinados a infraestructura.

 

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