La desocupación y los bajos salarios, entre las principales preocupaciones

Las últimas encuestas de opinión hablan sobre esta situación crítica en el país. Especialistas y economistas estiman que estos dos temas seguirán liderando los problemas. El aumento del empleo informal

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Nuria Susmel

Economista de FIEL

El año 2025 cerró con la tasa de desocupación en 7,2% (estimando las regiones que no releva la Encuesta Permanente de Hogares), lo que la ubica 0,1 puntos por debajo del comienzo del año, pero como el nivel más alto para un cuarto trimestre –dato relevante ya que la desocupación tiene estacionalidad- desde fines de 2020.

Poco más de la mitad del aumento en la desocupación se explica por caída del empleo. El resto, por un aumento de la población que busca empleo (oferta de trabajo). Cuando se desagrega la evolución por tipo de relación laboral se encuentra que, en el último año, los únicos grupos que crecieron fueron el de los trabajadores por cuenta propia no registrados y los monotributistas plenos, mientras que los monotributistas sociales y los autónomos registraron reducción.

El monotributo social es un régimen diseñado para trabajadores independientes, pequeños productores y beneficiarios de programas sociales que se encuentren en situación de vulnerabilidad. En el último año, los monotributistas sociales se redujeron en un 63%; ello se produjo después de la obligación de reempadronarse y conjuntamente con la introducción de un costo para pertenecer (50% del aporte para la obra social).

La evolución desde el inicio de este gobierno (fines de 2023) muestra un aumento del empleo total pero que ha sido sostenido por el crecimiento del trabajo por cuenta propia, en particular, monotributistas plenos y trabajadores no registrados.

Aún más, si se analiza la evolución del empleo desde una perspectiva más larga, se observa que el empleo asociado a actividades más productivas -como es el empleo asalariado formal en el sector privado- representa una proporción cada vez más baja del total, mientras que el empleo no registrado (asalariado o por cuenta propia) va ganando terreno.

Que el empleo crezca es un elemento que refleja una economía que se mueve y una población que percibe ingresos, pero que este fenómeno no se de en el sector asociado a mayor productividad, muestra un crecimiento económico menos alentador.

De todos modos, en el último año se combina lo peor de cada situación: caída del empleo y caída del empleo más productivo.

¿Qué pasó con los ingresos de estos empleos en el último año?

La información sobre los salarios del sector privado formal difiere según la fuente. El Ripte –que en realidad no mide salarios, sino que es un proxy del ingreso promedio de los asalariados formales- da cuenta de un aumento en términos reales entre fin de 2025 y fin del año previo del 4%.

Diferente es el resultado si se considera el dato de la Secretaría de Trabajo (-0,2%), mientras que el Índice de Variación Salarial (IVS), que sí mide salarios, apunta a una caída de algo menos del 2%.

Para el sector público solamente se dispone información del IVS, que refleja que el salario cayó en el último año un 1,3%.

El ingreso del sector informal es difícil de medir, si bien el IVS muestra un aumento de más del 50% en términos reales en el último año.

Sin embargo, este número es difícil de evaluar. El salario del sector informal se mide en base a lo informado en la Encuesta Permanente de Hogares y capta la evolución del salario horario.

El salario horario puede crecer, pero el ingreso diario / mensual, asociado al número de horas trabajadas, puede terminar por encima o por debajo.

En resumen, no sólo el empleo ha caído y el empleo privado registrado tiene menos peso en el total, sino que también el salario real estaría acompañando esta tendencia a la baja.

 

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