Jorge Porcel: luces y sombras, a 20 años de su muerte

Figura central del humor argentino durante las décadas del ’70 y ’80, construyó un fenómeno popular junto a Alberto Olmedo y dominó la televisión, el cine y el teatro de revistas

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Se cumplieron 20 años de la muerte de Jorge Porcel, uno de los nombres más populares y controversiales de la historia del espectáculo argentino. Dueño de un estilo basado en el humor picaresco, el doble sentido y la improvisación, el actor supo convertirse en un verdadero fenómeno de masas durante más de dos décadas.

Nacido en Buenos Aires el 7 de septiembre de 1936, comenzó su carrera artística haciendo imitaciones y sketches en un restaurante de Barracas, hasta que fue descubierto por el conductor uruguayo Juan Carlos Mareco, “Pinocho”, quien lo impulsó a sumarse a La Revista Dislocada. Allí compartió espacio con figuras como Carlitos Balá, Mario Sapag y Nelly Beltrán.

Su gran salto llegó en el cine y luego en la televisión. Películas como “Los colimbas se divierten”, “Los caballeros de la cama redonda” y “Rambito y Rambón” lo transformaron en una estrella popular, especialmente gracias a la dupla explosiva que conformó con Alberto Olmedo. Juntos dominaron una era entera del entretenimiento argentino.

Un humor que fue éxito… y después quedó bajo la lupa

Durante años, el universo de Porcel representó uno de los mayores éxitos de audiencia del país. Sus programas mezclaban humor físico, sketches improvisados y vedettes convertidas en parte central del espectáculo. En aquella época, ese formato era celebrado masivamente y parecía intocable.

Sin embargo, el paso del tiempo cambió la mirada sobre ese tipo de entretenimiento. Muchas escenas que durante décadas fueron naturalizadas comenzaron a ser cuestionadas por nuevas generaciones y también por mujeres que trabajaron junto al actor.

Actrices y vedettes como Georgina Barbarossa, Sandra Villarruel y otras figuras del ambiente recordaron públicamente situaciones de incomodidad, destrato y episodios de acoso detrás de cámara. Algunas denunciaron que eran humilladas o desplazadas en pleno aire, mientras que otras aseguraron haber sufrido insinuaciones y manoseos en una época en la que casi nadie se animaba a denunciar ese tipo de conductas.

Incluso varias compañeras describieron a Porcel como una figura autoritaria y muy distinta del personaje simpático que mostraba frente a cámara. Con los años, todo eso alimentó una fuerte revisión sobre el legado del humorista.

La pelea silenciosa con Olmedo

Aunque la sociedad artística entre Porcel y Alberto Olmedo marcó una época irrepetible, la relación entre ambos también estuvo atravesada por tensiones y egos.

Con el correr de los años circularon versiones sobre peleas internas y celos profesionales. Incluso se aseguró que Porcel había llegado a decir que Olmedo era “un ancla” para su carrera, comentario que habría deteriorado el vínculo. La muerte del Negro, ocurrida en 1988 tras caer desde un edificio en Mar del Plata, impactó profundamente en el capocómico y marcó un antes y un después en su vida artística.

El exilio en Miami y el final lejos de la Argentina

A comienzos de los años ’90, cuando su popularidad ya no era la misma y el humor que lo había hecho famoso empezaba a mostrar desgaste, Porcel decidió instalarse en Miami. Allí intentó reinventarse con nuevos proyectos para la comunidad latina y hasta tuvo una participación en “Carlito’s Way”, la película dirigida por Brian De Palma y protagonizada por Al Pacino.

Pero sus últimos años estuvieron marcados por los problemas de salud. Llegó a pesar cerca de 240 kilos, sufrió diabetes, artrosis y Parkinson, y terminó alejado del brillo que había tenido en Argentina. También atravesó una profunda transformación religiosa: se convirtió al evangelismo y llegó a mostrarse arrepentido de parte de su pasado artístico.

Murió el 16 de mayo de 2006 en Miami, a los 69 años. Su cuerpo fue trasladado a Buenos Aires y despedido en el Cementerio de la Chacarita. Dos décadas después, su figura sigue generando una mezcla de admiración, incomodidad y debate. Porque Jorge Porcel fue, al mismo tiempo, uno de los mayores íconos del humor argentino y también el símbolo de una televisión que hoy muchos observan con otros ojos.

 

Jorge Porcel

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