Fallas en la comunicación: el Gobierno ya evalúa cambios

En el Ejecutivo reconocen problemas para manejar la agenda pública. Admiten errores al hacer anuncios de gestión y no tener una estrategia para salir de la crisis

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En distintos sectores del Gobierno nacional crece una preocupación compartida: la comunicación libertaria, uno de los pilares que más fortaleció al oficialismo desde su llegada al poder, atraviesa un momento de desgaste y desorientación. La situación quedó especialmente expuesta a partir de la controversia que rodea a Manuel Adorni, cuya situación patrimonial y una serie de revelaciones sobre viajes y movimientos económicos lo mantuvieron durante más de dos meses en el centro de la agenda pública.

Dentro de la Casa Rosada admiten que el caso no logró ser contenido y que terminó afectando la dinámica cotidiana del Gobierno. Funcionarios reconocen que desde marzo la administración nacional perdió capacidad para instalar temas propios y quedó atrapada en una agenda defensiva. “Hace dos meses estamos intentando dejar atrás el caso”, admitió una fuente oficialista, mientras otra resumió el diagnóstico interno con crudeza: “No hay estrategia de comunicación”.

La situación también modificó el rol de Adorni como portavoz del Gobierno. Desde que comenzó la polémica, el funcionario redujo drásticamente sus apariciones públicas y las tradicionales conferencias de prensa quedaron prácticamente desactivadas. En casi 70 días apenas encabezó tres encuentros con periodistas, todos atravesados por preguntas vinculadas a la investigación y lejos de generar un cambio de clima.

En el oficialismo creen que la ausencia cotidiana del vocero dejó un vacío difícil de reemplazar. La administración de Javier Milei había construido gran parte de su esquema comunicacional alrededor de esas conferencias y de la figura de Adorni como “front man” del Gobierno. Ahora, en cambio, admiten que “no hay agenda” y que la gestión perdió capacidad para ordenar el debate público.

La preocupación también alcanza a los anuncios oficiales. Funcionarios reconocen en privado que las medidas impulsadas por los distintos ministerios tienen escasa repercusión y no logran instalarse en la conversación pública. “Hay cero impacto de los anuncios”, resumió uno de los consultados, reflejando un malestar creciente dentro de la administración nacional.

Las redes sociales

Otro de los puntos que genera inquietud es el comportamiento del universo digital libertario, históricamente uno de los principales activos del oficialismo. En la Casa Rosada observan una notoria caída de la actividad en redes sociales y un menor nivel de intervención de las denominadas “fuerzas del cielo”, el espacio digital alineado con el asesor presidencial Santiago Caputo.

“Hay una conclusión lógica de que el mundo digital está apagado”, reconoció un funcionario. La situación llamó especialmente la atención porque el ecosistema libertario había demostrado una enorme capacidad para instalar tendencias, defender dirigentes e incluso presionar políticamente desde las plataformas virtuales. Ahora, en cambio, predomina el silencio.

Algunos referentes cercanos al armado digital sostienen que la pérdida de dinamismo responde a un malestar más profundo dentro de La Libertad Avanza. En ese sentido, mencionan las tensiones internas entre sectores alineados con Karina Milei y grupos cercanos a Santiago Caputo, además de la denuncia judicial presentada por el diputado Sebastián Pareja contra tuiteros libertarios acusados de hostigamiento digital.

“No funciona decirles qué tienen que defender. Cuando es genuino, funciona; cuando es forzado, no”, explicaron desde el entorno libertario al intentar justificar la caída de la actividad en redes.

La búsqueda de un nuevo rumbo

En la Casa Rosada coinciden en que el Gobierno necesita redefinir rápidamente su estrategia comunicacional para recuperar iniciativa política y salir del estancamiento actual. Algunos funcionarios confían en que la presentación de la declaración jurada de Adorni permita desactivar parte de la controversia, aunque reconocen que eso no resolverá por sí solo el problema de fondo.

Mientras tanto, el oficialismo analiza alternativas para reactivar una maquinaria comunicacional que durante meses fue una de sus principales fortalezas. Sin embargo, por ahora, en el propio corazón libertario reconocen que todavía no aparece un plan claro para recuperar el control de la agenda pública. “Algo hay que hacer”, admiten cerca del poder.

 

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