Guillermo Francos, con alta imagen positiva

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Las últimas mediciones de opinión pública dejaron un dato que sacudió los tableros de la política nacional. En un escenario de desgaste para el oficialismo, condicionado por las tensiones económicas y los ruidos internos tras el recambio institucional de fines de año, Guillermo Francos emerge liderando los rankings de imagen positiva con un 44%.

El dato es paradigmático: el político mejor valorado del universo oficialista ya no forma parte del organigrama de la Casa Rosada desde su renuncia en octubre pasado. Su salida -que dio paso a la gestión de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete- pareció resguardarlo de las esquirlas del día a día, consolidando su figura como el principal activo político de una etapa que amplios sectores sociales añoran: la de la negociación y el equilibrio.

Mientras el núcleo duro libertario sufre la erosión lógica de la gestión y los cuestionamientos que salpican al entorno presidencial por el caso Adorni, Francos capitaliza su perfil de componedor. Supera al propio Javier Milei y se posiciona por encima de figuras de peso como Patricia Bullrich.

La pregunta que hoy desvela tanto al oficialismo como a la oposición no es solo el porqué de su vigencia, sino qué pasaría si ese capital político decide jugar por fuera del ecosistema de La Libertad Avanza.

Para entender su 44% de aprobación hay que mirar lo que representó su paso por el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete. En una administración caracterizada por la confrontación abierta, Francos funcionó como el amortiguador institucional. Fue el puente hacia los gobernadores de las provincias, el interlocutor con los bloques legislativos dialoguistas y el hombre capaz de traducir el ímpetu refundacional en leyes viables.

Al alejarse de la gestión antes de que se agudizara el desgaste del plan económico, Francos quedó en el imaginario colectivo como “el piloto de tormentas” que evitó mayores naufragios y en él parecen encarnarse dos demandas que hoy parecen insatisfechas: la previsibilidad y la gobernabilidad.

En este sentido, la hipótesis de un Guillermo Francos candidato bajo un sello ajeno al oficialismo —ya sea encabezando una opción de centro, un peronismo republicano no kirchnerista, o una coalición de partidos provinciales— podría reconfigurar drásticamente el escenario electoral de cara al futuro.

 

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