Alerta centroderecha: las movidas de Macri ya inquietan al Gobierno
Edición Impresa | 18 de Mayo de 2026 | 01:49
El escenario de la centroderecha ha entrado en una fase de fuerte fricción, provocando temblores que repercuten directamente en el despacho presidencial de Javier Milei. La aparente “pax libertaria” con sus aliados estratégicos empieza a mostrar grietas profundas, motorizadas por un actor que se resiste a ser un mero espectador del “milagro” libertario: Mauricio Macri.
El expresidente ha vuelto al ruedo político con energías renovadas y, lo que más preocupa en Balcarce 50, con advertencias explícitas hacia el rumbo de la gestión.
¿Lanzamiento electoral o repliegue defensivo?
La reaparición de Macri abre un abanico de interrogantes en el tablero político. El oficialismo intenta minimizar la embestida leyéndola en clave local: argumentan que se trata de una presión para que la Libertad Avanza (LLA) le reconozca al PRO el derecho histórico a conservar la Ciudad de Buenos Aires, el histórico bastión amarillo. Sin embargo, el desafío podría ser mucho mayor.
Es que Macri tiene el potencial de convertirse en el receptáculo institucional de una parte del malestar del electorado de centroderecha que apoya el cambio, pero que empieza a ver con recelo los modos o los resultados de la gestión de Milei.
El Congreso y la “llave” que tiene Macri
La tensión ya no es solo discursiva; se traduce en porotos dentro del Congreso. El expresidente tiene hoy en sus manos la llave para habilitar que la Cámara de Diputados interpele al vocero presidencial, Manuel Adorni.
Macri sería partidario de avanzar con una moción de censura contra el jefe de Gabinete, un golpe institucional inédito para la gestión de LLA.
El freno a esta iniciativa no es la piedad con el Gobierno, sino el orden interno. El exmandatario quiere evitar que su bloque de diputados termine fracturándose ante una votación tan extrema.
Cristian Ritondo, otra de las figuras del PRO “lesionadas” por los libertarios tras el incumplimiento de la promesa de colocarlo al frente de la Comisión de Inteligencia, ha pedido un poco más de tiempo para procesar la estocada antes de romper puentes definitivos.
Apoyo con límites y el factor Bullrich
El reciente comunicado emitido por Macri en nombre del PRO sintetiza a la perfección esta nueva era de “distancia crítica”: defensa del rumbo económico general, pero un llamado explícito a “no apoyar las cosas que están mal”, haciendo foco directo en el caso Adorni. Además, incluyó el rechazo al proyecto oficialista de eliminación de las PASO, ordenando a sus legisladores un boicot abierto.
El escenario se complejiza aún más con la figura de Patricia Bullrich. La ministra de Seguridad ya se ha “distinguido en la manada” oficialista, mostrando una simbiosis casi total con Milei, lo que ensancha su grieta personal con Macri.
No obstante, Bullrich mantiene una nebulosa sobre sus planes futuros: ¿Será candidata porteña o jugará directamente para la Casa Rosada en el próximo turno? Quienes analizan su trayectoria histórica saben que la senadora —en referencia a su peso legislativo y político— calcula bien los tiempos. Un “salto con garrocha” total hacia el universo puramente libertario tiene costos, y la sociedad suele penalizar el oportunismo si la gestión general sufre tropiezos.
La preocupación de la Casa Rosada
Frente a este escenario de pinzas, el oficialismo intenta mostrar una calma blindada. Pero el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, muestra que puertas adentro hay inquietudes e incertidumbres. “Yo creo que los votantes del PRO nos van a acompañar”, afirmó el “karinista”, descartando de plano una competencia directa entre Macri y Milei. ¿El argumento? “No lo creo porque le haría un favor al kirchnerismo si quiere competir”.
El Gobierno apuesta a la polarización extrema: confía en que, a la hora de las urnas, el votante del PRO elegirá la boleta libertaria antes que arriesgarse a un retorno de la oposición dura. Sin embargo, depender exclusivamente del “espanto” al pasado puede ser una estrategia peligrosa si Macri decide que el PRO debe mantener su identidad, incluso a costa de hacer temblar los cimientos de la Casa Rosada.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE