El PRO defiende una eventual candidatura de Macri y Bullrich impulsa un acercamiento para salvar la reelección de Milei

La senadora es la única integrante de la mesa política que públicamente expresó su enojo por el escándalo con Adorni y el impacto que está teniendo en la imagen del Presidente

Lo que nació como un matrimonio de conveniencia política en el ya lejano "pacto de Acassuso" de octubre de 2023 ha entrado en una fase de fragmentación y desconfianza cruzada. El escenario político actual ya no sólo muestra un distanciamiento táctico entre Mauricio Macri y Javier Milei, sino que ha comenzado a erosionar los cimientos del propio oficialismo. La falta de reflejos de la Casa Rosada ante el escándalo Adorni activó las alarmas de sus aliados más fieles, configurando un tablero donde la supervivencia del proyecto libertario de cara a 2027 empieza a ponerse en duda.

El detonante silencioso que aceleró la crisis actual tiene fecha precisa: el 31 de octubre pasado, cuando Milei interrumpió abruptamente una reunión en la Residencia de Olivos para eyectar a Guillermo Francos de la Jefatura de Gabinete, cortando los puentes de diálogo con Macri.

En las últimas semanas, la Casa de Gobierno y el Congreso se han inundado de reproches dirigidos a una figura central: el actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Quienes frecuentan a Patricia Bullrich advierten que la senadora está "harta" por las demoras e irregularidades en la presentación de la declaración jurada del funcionario ante la Justicia.

"Adorni le dijo algo al Presidente que no era verdad y esto nos impacta mucho. Su carrera política ya está terminada, pero el problema es que el país entero se enteró y eso desdibuja todo lo que hace el Gobierno", reprochan desde el entorno de la legisladora.

Para Bullrich, la única de la mesa política oficialista que se ha animado a romper el silencio por tratarse de un dirigente respaldado por Karina Milei, el problema pasó de un mero cruce de papeles a una crisis de identidad para el Gobierno. Ante el "Círculo Rojo" y diversos sectores empresariales, la persistencia del escándalo y una eventual citación a indagatoria judicial plantean un escenario antes impensado: un ballotage contra el kirchnerismo donde la bandera de la transparencia quede completamente desdibujada.

Para el PRO, por su parte, la Ciudad de Buenos Aires se consolida como la madre de todas las batallas. Fue allí donde, hace exactamente un año, los libertarios (liderados entonces por Adorni) relegaron al PRO a un inédito tercer puesto en el distrito que gobierna desde 2007. Perder la Capital Federal de forma definitiva sería un golpe letal para el partido fundado por Macri.

A pesar de que Karina Milei presiona para ir a una guerra total contra el Gobierno porteño, la realidad de las encuestas y la caída en la imagen del Presidente han obligado a recalcular los movimientos. Bullrich entiende que una fractura del voto "republicano" en territorio porteño solo garantizaría el regreso del kirchnerismo a nivel nacional.

Esta lectura forzó un inesperado acercamiento telefónico entre la ministra y el jefe de Gobierno, Jorge Macri. Aunque de forma oficial se intentó enmarcar el diálogo en una felicitación por la reciente paternidad y temas de seguridad vial, en los despachos políticos se habla de un pacto de no agresión para "no entrar en la lógica karinista" de confrontación total. El giro fue tan drástico que desde la conducción del PRO se ordenó un cese al fuego inmediato: "No ataquemos a Patricia", fue la directiva que obligó a más de un dirigente macrista a borrar críticas en redes sociales.

Mientras el oficialismo intenta hacer frente al temporal interno, Mauricio Macri busca recuperar la centralidad política perdida. Con discursos críticos, que iniciaron en Parque Norte en marzo, continuaron en la Fundación Pensar en abril y se profundizaron este mes en Olivos, el ex mandatario prepara el terreno para un desmarque definitivo.

En las filas del PRO, coordinadas por líderes clave como María Eugenia Vidal, existe el convencimiento de que el desencanto social con la gestión libertaria no se trasladará automáticamente hacia figuras como Axel Kicillof. Esto les abre una ventana de oportunidad atractiva para presentarse como una alternativa sólida en las elecciones presidenciales del año próximo, apostando a consolidar un núcleo de 10 ó 15 puntos que les devuelva el peso legislativo perdido.

La Casa Rosada insiste en que la suerte de su proyecto político dependerá exclusivamente del éxito económico. Sin embargo, en el tablero opositor y aliado el diagnóstico es diferente: sin una estructura política cohesionada y con los flancos éticos abiertos, el camino hacia 2027 se vuelve cada vez más estrecho.

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