El brote de hantavirus: temor a que enfríe el turismo de Ushuaia

En la ciudad austral investigan el origen de los contagios a través de un equipo de biólogos, tras el paso del crucero

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En el extremo más austral de Argentina, donde los turistas llegan atraídos por paisajes helados, montañas nevadas, colonias de pingüinos y cruceros rumbo a la Antártida, comenzó a crecer una preocupación inesperada: que el miedo al hantavirus termine golpeando de lleno a la principal actividad económica de Ushuaia.

La ciudad, conocida mundialmente como “el fin del mundo”, quedó envuelta en especulaciones luego de que el Ministerio de Salud argentino analizara si una pareja holandesa fallecida por hantavirus pudo haberse contagiado allí antes de embarcarse en un crucero por el Atlántico.

Aunque hasta el momento no existe ninguna prueba concreta que vincule el brote con Ushuaia, la sola sospecha ya comenzó a generar inquietud entre empresarios turísticos, hoteleros y operadores de viajes.

LA VISIÓN DE LOS FUEGUINOS

Las autoridades fueguinas sostienen que la provincia nunca registró casos autóctonos de hantavirus y denuncian que el destino está siendo perjudicado por rumores y versiones apresuradas. “Nosotros siempre mostramos este lugar como un refugio lejano de los problemas del mundo”, explicó Julio Lovece, exsecretario de Turismo local. “Ofrecemos naturaleza pura, paisajes limpios y esa sensación única que busca quien llega hasta acá”.

Mientras el invierno cubre la ciudad de nieve y viento patagónico, las calles muestran una temporada baja tranquila, con apenas algunos turistas brasileños recorriendo el centro con camperas gruesas, botas impermeables y gorros de lana. Muchos llegan atraídos por la idea de conocer el famoso Canal de Beagle, navegar entre lobos marinos o simplemente fotografiar el paisaje blanco del sur argentino.

Sin embargo, detrás de esa calma crece la preocupación por lo que pueda ocurrir durante el próximo verano austral, cuando miles de viajeros internacionales llegan para embarcarse hacia la Antártida. Ushuaia es la principal puerta de entrada al continente blanco y cualquier noticia negativa relacionada con enfermedades puede afectar rápidamente las reservas.

Varios operadores turísticos reconocieron que ya hubo cancelaciones de europeos y estadounidenses preocupados por las noticias sobre el brote. Aunque nadie quiso dar cifras concretas, el temor más grande es el efecto silencioso: que futuros viajeros simplemente descarten Ushuaia y elijan otros destinos.

“Ese daño quizá no lo veamos ahora, sino más adelante, cuando aparezcan los números”, advirtió Ángel Brisighelli, dueño de la agencia Rumbo Sur. Según explicó, muchos turistas internacionales comparan distintos destinos antes de reservar y cualquier duda sanitaria puede inclinar la balanza hacia otros lugares como África, Islandia o el sudeste asiático.

La situación revive además viejos fantasmas para la industria de los cruceros, muy sensible a las noticias vinculadas con enfermedades infecciosas desde la pandemia de Covid-19. Las imágenes de barcos en cuarentena durante 2020 todavía permanecen frescas en la memoria colectiva del sector turístico mundial.

Y en Ushuaia el impacto potencial es enorme: cerca del 90% de los cruceros turísticos hacia la Antártida parten desde allí. En apenas una década, el movimiento creció de unos 38.400 pasajeros a más de 135.000 por temporada, impulsado por el interés global en conocer uno de los últimos territorios vírgenes del planeta antes de que el cambio climático transforme para siempre sus paisajes helados.

CRUCIAL FUENTE DE INGRESOS

El turismo representa más de una cuarta parte de los ingresos de la ciudad y sostiene buena parte de la actividad económica local, desde hoteles y restaurantes hasta agencias marítimas, excursiones, comercios y obras de infraestructura. “La construcción, el mantenimiento y muchos empleos dependen de este movimiento”, explicó Patricio Cornejo, de la agencia Tierra del Fuego Aventura.

En paralelo, algunos expertos internacionales cuestionan la lentitud de la investigación sanitaria. Todavía no está claro dónde se contagió exactamente la pareja holandesa ni se completó el rastreo total de su recorrido por Argentina y Chile. Los viajeros habían realizado durante meses excursiones de observación de aves y recorridos por distintos puntos de la Patagonia antes de abordar el crucero.

Un equipo de biólogos inició ayer en Ushuaia la búsqueda de evidencias sobre la presencia en ratones silvestres de la cepa Andes del hantavirus, responsable de tres muertes en el crucero Hondius que zarpó desde esa ciudad austral de Argentina el 1 de abril. La provincia de Tierra del Fuego no ha reportado casos de hantavirus desde que rige en 1996 la notificación obligatoria de esa enfermedad endémica en gran parte de Argentina continental.

AP

Desinfección
El crucero MV Hondius, afectado por un brote mortal de hantavirus, atracó con 25 tripulantes y dos médicos a bordo, en el puerto holandés de Rotterdam para su desinfección, culminando un viaje problemático que puso en alerta a las autoridades sanitarias internacionales.

 

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