Trump no se calma y redobla sus ataques contra el Papa por Irán

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El cruce entre Donald Trump y el papa León XIV sumó un nuevo capítulo de alta tensión. A días de un encuentro clave en el Vaticano, el exmandatario estadounidense volvió a la carga con duras acusaciones: “Está poniendo en peligro a muchos católicos y a mucha gente. No le importa en absoluto que Irán tenga un arma nuclear”, afirmó en una entrevista televisiva, en otro ataque directo e inusual hacia el líder de la Iglesia.

Las declaraciones llegan en la antesala de la visita del secretario de Estado Marco Rubio a la Santa Sede, donde será recibido en un intento por recomponer el vínculo bilateral.

Desde Washington, el embajador ante el Vaticano, Brian Burch, anticipó que se buscará una “conversación franca” para limar asperezas. “Las naciones tienen diferencias, y una forma de superarlas es mediante el diálogo auténtico”, sostuvo.

MODERACIÓN DESDE EL VATICANO

Del lado vaticano, la respuesta se mantuvo en un tono más moderado. El cardenal Pietro Parolin evitó escalar la polémica y recordó que el Papa ya fijó su postura: predicar la paz, aun cuando genere desacuerdos. “Está cumpliendo con su deber”, subrayó, al tiempo que dejó entrever que no habrá nuevas réplicas oficiales.

El enfrentamiento no es nuevo. Semanas atrás, Trump había calificado al pontífice de “débil” y “pésimo en política exterior”, e incluso afirmó: “No soy un gran fan suyo”. El Papa respondió sin confrontar: “No me da miedo” y “no quiero abrir un debate”, al reivindicar su rol espiritual y su mensaje centrado en el Evangelio y la paz.

El trasfondo de la disputa incluye diferencias profundas sobre temas sensibles como la política migratoria de Estados Unidos y la postura frente a Irán. Trump insiste en una línea dura y en la necesidad de impedir que Teherán acceda a armas nucleares, mientras que León XIV ha advertido contra la escalada bélica y el uso de la religión como justificación de conflictos.

Las reacciones no tardaron en llegar. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cuestionó los ataques, mientras que el vicepremier Matteo Salvini sostuvo que “al Papa no se lo discute, se lo escucha”. En paralelo, voces dentro y fuera de Estados Unidos manifestaron preocupación por el tono del enfrentamiento.

Lejos de apaciguarse, la disputa parece profundizar una grieta que va más allá de lo personal. De un lado, un liderazgo religioso que insiste en el diálogo y la paz; del otro, una visión política marcada por la confrontación. En ese cruce, la relación entre Washington y el Vaticano atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años.

 

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