De PASO a PAS: qué cambiaría
Edición Impresa | 8 de Mayo de 2026 | 03:00
Denise Chmois
eleconomista.com.ar
La ambición del Gobierno se apagó para dar lugar al pragmatismo en lo que respecta a la reforma electoral que envió al Senado. La expectativa de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), uno de los puntos del pretencioso proyecto, chocó con la realidad de los aliados -el PRO, la UCR y gobernadores- que se opusieron al intento, dado el perjuicio que les supondría perder esa herramienta para dirimir candidaturas.
La solución que proponen macristas y radicales, y que el oficialismo evalúa por estas horas, recae en tachar la “O” de “obligatorias”: mantener las primarias, pero hacerlas optativas, tanto para los partidos como para el electorado.
En ese marco, politólogos consultados por El Economista señalaron que esta alternativa terminaría con el carácter de “encuesta nacional” que -algunos consideran- tuvo durante años, reduciría el impacto de una eventual derrota oficialista, disminuiría la participación y beneficiaría a las militancias más organizadas.
“Encuesta cara”
Si el Gobierno escuchara los pedidos de sus socios -algo que estaría sucediendo-, es probable que las PASO se conviertan en PAS: Primarias Abiertas y Simultáneas. Votarían, en este caso, quienes se hubieran inscripto previamente en un eventual registro creado para tal fin.
“Si la primaria no es obligatoria pierde el carácter de censo de preferencias electorales que tiene la PASO”, explicó el analista político Ignacio Labaqui. Algunos tildan estas primarias de “encuesta cara” dado que entienden que sirven a la dirigencia para medirse en la antesala de los comicios generales.
Precaución ante una derrota
Ese carácter de censo también ha dado lugar a cierta inestabilidad mientras el mandato continúa y la palabra final no está dicha. Así lo recuerda el politólogo Pablo Salinas a propósito de las PASO de agosto de 2019, a partir de las cuales “terminó definitivamente el gobierno de Mauricio Macri”, luego de que Alberto Fernández obtuviera el 47% frente al 32% del entonces presidente.
En esa línea, el gobierno de Javier Milei podría estar “buscando ahorrarse esa situación: que todo vaya a octubre y, en todo caso, si le va muy mal, el paso de octubre a diciembre es corto; distinto es de agosto a diciembre, que se hace muy largo tener que timonear la nave cuando todo el mundo ya sabe que perdiste”. A su vez, indicó que el oficialismo podría exponer a quienes utilicen las PAS como herramienta, en tanto sería una práctica asociada con la “casta”.
En 2025 el ausentismo tocó picos históricos. Pero una PAS podría agravarlo aún más. Lo “engorroso” de anotarse en un registro desincentivaría el voto, apuntó Salinas, algo en lo que coincidió Labaqui al afirmar que “es de esperar que caiga la participación por desinterés de la ciudadanía”. Y agregó que “la PAS no sería vista necesariamente como un evento predictivo”: faltarían partidos, pero sobre todo votantes.
“Si la primaria no es obligatoria pierde el carácter de censo de preferencias electorales que tiene la PASO”
Aquí aparece la relevancia de una militancia organizada. “En el peronismo, la militancia más intensa hoy la tiene, sobre todo, La Cámpora. Estaría aceitada para anotarse (en un registro). El resto está más desperdigado: el Movimiento Derecho al Futuro (de Axel Kicillof), el sector del acto del 1° de mayo (el peronismo federal), los ‘Morenos’ y ‘Pichettos’ de la vida. Está demasiado abierto como para que tengan una militancia tan prolija de anotarse y después ir a votar”, proyectó Salinas.
La Comunidad Organizada del cristinismo tendría un efecto colateral positivo -paradójicamente- tanto para ellos como para Milei. El analista explicó que “al Gobierno le serviría porque (con una buena organización de La Cámpora para votar en una PAS) tendría en frente una opción kirchnerista a la presidencia, y no moderada o de centro como se está queriendo construir”.
En cualquier caso, Labaqui recordó que una eventual PAS permitiría “que siga habiendo una instancia organizada desde el Estado para que los partidos celebren internas abiertas”, lo cual favorece a las fuerzas que necesiten dirimir sus candidaturas mediante una primaria. El oficialismo, si todo se mantiene como hoy, postularía la única candidatura de Milei a la reelección y no haría uso de las primarias que busca derogar.
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