El punto le dio aire para lo que se viene

Podría llegar a la última fecha contra DIM dependiendo de sí mismo o ya clasificado si los colombianos son descalificados. Anoche el resultado cobró más valor todavía

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Martín Cabrera

mcabrera@eldia.com

Estudiantes ya se sacó de encima los dos partidos más complejos desde la logística en esta Copa Libertadores. Eran los más “accesibles” es verdad, pero son esos partidos que incomodan en la planificación y que pueden ser un dolor de cabeza pensando en la planificación. Tras lo sucedido en Medellín el punto tomò más valor.

Ya está, ahora tiene que pensar en la montaña rusa de partidos que se le vienen, pero salvo el viaje a Río de Janeiro de dos semanas los demás serán en UNO: podrían ser dos, tres y máximo cuatro.

El plantel regresó de una excursión muy pesada. Hay que tener en cuenta que salió de La Plata el lunes por la tarde y recién ayer por la tarde volvió.

En el medio tres hoteles diferentes, dos ciudades, cuatro vuelos diferentes y convivir 24 horas en la altura de una ciudad maravillosa para recorrer sin tiempo ni apuro pero agobiante para jugar al fútbol o trabajar.

Se trajo un punto. Poco o mucho, no se sabe. De mínima dejó un sabor más dulce al conseguido en Medellín, por la condición de una altura que históricamente al argentino le jugó una mala pasada. Solo hay que ver el pasado reciente del Pincha y lo sucedido con Lanús el martes.

No es mito, es realidad y el rival lo sabe por eso le jugó con mucha presión y abriéndole la cancha lo más que pudo para dejarlo agotado.

El Pincha hace dos años fue derrotado por The Strongest en un partido que solo se definió por la altura. Antes le pasó lo mismo con Bolívar.

Pero en 2009, cuando salió campeón, empató en Sucre y se aseguró el punto que luego le daría la clasificación. Son esos empates inteligentes aunque, otra vez, si hubiese ganado en Medellín hoy la historia sería diferente.

Aquella igualdad fue más reprochada que esta más allá de que el rival es de menor envergadura.

El primer tiempo lo vieron todos: no pudo estar en cancha. Los jugadores (algunos sufrieron náuseas en la previa) no estaban cómodos.

No se encontraban. Era como jugar al fútbol en la Luna sin elementos. No llegaban a los cruces, la pelota picaba como en la cama elástica y en velocidad la diferencia fue abismal. Solo Fernando Muslera pudo hacer algo, de lo contrario hubiese sido un duro golpe.

Volvió del descanso con un solo gol en contra y un cambio mental. Se soltaron. Se olvidaron que estaban tan arriba en la geografía. Mostraron que hay mucha diferencia de planteles. Y volvió a ser el Estudiantes que juega al fútbol. Tiago Palacios se cerró un poco, Amondarain se reencontró con la pelota y entre ellos fabricaron la jugada del gol del empate.

Pudo ser triunfo pero la pelota pegó en el palo. También deberá agradecer que el Pelado Tevez estaba un paso adelante.

El punto le suma, claro que le suma. Jugó cuatro partidos y está invicto. Si le gana al DIM en la última fecha casi en un 90 por ciento de posibilidades estará clasificado (salvo que los colombianos sorprendan a Flamengo y Cusco). Por eso necesitaba volver con algo.

Claro, los tres puntos le permitían tener el pasaporte en mano para sentirse en octavos y hasta primero de grupo.

Podría haber hasta guardado futbolistas para el viaje a Río para apostar a los playoffs y hasta podría haber estado mejor físicamente en caso de que quede eliminado y la Liga le quiera programar el partido contra Rosario Central de la Copa Argentina antes de la “final” con DIM. No fue eso, pero el punto es importante para su principal objetivo del año.

Los jugadores se fueron casi sin hablar. Para la TV por obligación y Mikel Amondarain porque es joven y no supo cómo decir que no. Los demás se fueron y algunos hasta pidieron perdón pero se sentían mal.

No fue grato para muchos de ellos el desgaste en la altura de Perú. Sólo deseaban irse a Lima para poder descansar lo que no pudieron en Cusco la noche anterior. Las caras mostraban que no estaban mintiendo, realmente fue extenuante.

Ahora lo espera Racing y la pregunta no tiene respuesta inmediata: ¿podrá poner todo el Cacique Medina o alguno habrá quedado afectado? En principio es sí, con Ezequiel Piovi que ya cumplió la fecha de suspensión y con Facundo Farías que está pidiendo pista. Las dudas están en los costados. Benedetti la pasó mal y Mancuso no entró bien. Hoy por hoy tiene solo a Eric Meza en nivel y luego de Racing, en caso de clasificar, deberá volver a jugar antes de viajar a Río de Janeiro.

Se vienen días de mucha agenda y borrador para saber cómo administrar las energías de los futbolistas. También volverá Adolfo Gaich y se podrá sumar uno más del plantel.

Ahora llegan dos semanas frenéticas. El duelo con Racing es especial y, en caso de clasificar lo podría esperar Central, con todo el morbo que ya se generó.

El partido de Copa y, tal vez, un cruce con Gimnasia en semis si los dos avanzan. Mucho camino por recorrer en poco tiempo y con un plantel que indudablemente está cansado. Al menos perdió un partido de once y es un detalle a tener en cuenta. Abróchense los cinturones que el acelerador, ahora, lo tendrá que poner al máximo.

 

 

 

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