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Menos rock y más tecnología en el mapa de las tribus urbanas

Floggers, Emos, Bikers y una transición en la que lo tecnológico desplaza a lo musicalPor OMAR GIMENEZ

Menos rock y más tecnología en el mapa de las tribus urbanas

Menos rock y más tecnología en el mapa de las tribus urbanas

17 de Agosto de 2008 | 00:00
Sus documentos pueden decir otra cosa, pero los viernes a la tarde, ellos responden al apodo que da nombre a sus fotologs, esas páginas personales de Internet donde se suben fotos caseras y se comparten. En ese momento se convierten en Ttucelu, Yoimiego, Sakura, Chucho: floggers platenses que desde hace dos meses llevaron su comunidad del mundo virtual al real, a través de reuniones que se hacen en una galería céntrica y donde bailan su pasito típico con la música que emiten los celulares. Y claro, se sacan fotos. Cientos de fotos. La consigna, dice Tttucelu (16), es sumar visitas al fotolog. El premio para el que más sume es una mayor cuota de popularidad dentro de la tribu urbana que se caracteriza por vestir pantalones chupines de colores, remeras coloridas y muñequeras.

Las reuniones floggers que convocan a decenas de adolescentes viernes por medio en La Plata son la expresión visible de un fenómeno explosivo: el de los fotologs, que sólo en la Argentina suma en la actualidad 3.000.000 de adeptos. Y que da lugar a proezas como la protagonizada por Cumbio, una adolescente porteña considerada la fotologuera más popular del país, quien reunió recientemente más de 5.000 personas en dos discotecas. Cumbio va más lejos: tiene más de 20 clubes de fans en Internet y asegura, sin dudar, que es capaz de llenar varias veces el Luna Park.

La de los floggers es apenas una de las nuevas tribus urbanas que recorre las calles platenses dibujando un escenario nuevo en el que la tecnología gana terreno y en el que la adscripción a las distintas estéticas se produce a edades cada vez más tempranas.

Pero no es la única que expresa esta tendencia: a pocos metros de su reunión, en otra esquina del centro, un viernes cualquiera, un grupo de chicos hace gala de una sensibilidad superior a la del promedio. Se dicen parte de la tribu Emo, derivada de un subgénero del rock llamado Emotional Hardcore y expresan su pertenencia al grupo a través de largos flequillos volcados sobre un solo ojo, mucho maquillaje y ropa en la que predominan el negro y el fuccia. La tecnología también es importante para la tribu que hace un culto de la imagen triste y melancólica, dice Maxi (17): a través de ella bajan música de Internet, comparten dibujos animados japoneses y se conectan entre sí.

Apenas unos pasos separan a los chicos Emo de un grupo de bikers, que hacen acrobacia con pequeñas bicicletas ultralivianas. Es una disciplina que la mayoría aprendió viendo videos del venezolano Daniel Dhers en you-tube (la página de videos de Google). A esa misma página subirán las imágenes de sus propias destrezas para compartirlas con otros bikers, cuenta Lucas "Chase" Khourian (19). Cerca de ellos un grupo de miembros de la tribu dark (oscuros) exhiben sus atuendos negros y sus cruces con reminiscencias medievales. Pero no por eso renuncian a los fotologs ni al uso intensivo de Internet, aclara Miguel Angel (18).

RITOS DE PASAJE

Lejos de estas escenas, postales de cualquier viernes en el centro de La Plata, la actualidad de las tribus urbanas fue debatida recientemente en Francia en el marco de un encuentro de Antropología Urbana del que participó el antropólogo platense Héctor Lahitte -autor de un documental sobre el tema- junto a especialistas argentinos y canadienses, como Roberto Miguelez y John Helbert.

En ese encuentro se postularon tendencias tales como la creciente importancia del factor tecnológico entre las tribus y la reducción de las edades promedio de sus integrantes.

Son tendencias que, esperan, se acentúen en los años venideros. Basándose en teóricos como Marshal Mc Luhan o el francés Jacques Monod, indican que "lo massmediático reemplazará cada vez más a lo musical como elemento de identificación".

A la hora de explicar qué son las tribus urbanas, los especialistas las definen como ritos de pasaje de las sociedades complejas en las que las identidades se construyen en torno a modelos globalizados: "Son caminos a la socialidad que se extienden durante una etapa de la vida -en la adolescencia y la juventud- y que aparecen como ámbitos de contención alternativos a los tradicionales.

A través de ellos los jóvenes buscan diferenciarse de los adultos y de las tribus preexistentes", define Lahitte, quien destaca que las sociedades más maduras las aceptan, mientras que en las más cerradas se las suele mirar de manera peyorativa e incluso rechazarlas.

En el mapa de las tribus platenses, donde permanecen vigentes tribus como la de los cultores de la cultura hip-hop, los skaters y la tribu dark (oscura), Emos y Floggers representan los nucleamientos más novedosos.

MUNDO FLOGGER, MUNDO EMO

"La ropa es lo de menos. Lo importante es el tiempo que le dedicás a tu fotolog y la cantidad de visitas que tenés, que es lo que mide tu popularidad", dice Ttucelu (16) para explicar la diferencia entre tener un fotolog y ser un flogger. También contribuye a esa diferencia el argot que hace el contenido de un flog difícil de comprender para quien no maneja los códigos. Un argot en el que abundan expresiones como "arré" (para consignar que no se habla totalmente en serio), "carita ruborizada" (para expresar vergüenza), o "efear" (agregar un fotolog a la lista de favoritos).

Los floggers platenses no se conforman con las reuniones y también organizan desfiles y matinés donde se baila música electrónica, cuenta Lisandro (17). Y destacan que los paseos de compras se perfilan como los lugares preferidos de la tendencia.

Entre los Emos, lo principal son las emociones: "el Emo no tiene obligación de estar triste, pero tiene una predisposición a sentir con más intensidad ese tipo de sensaciones", dice por caso Maxi (17), vestido con la rigurosa ropa negra característica de una tribu que despertó más de una polémica y hasta fue prohibida en Rusia a partir de su visión negativa del mundo.

Con todo, los Emos platenses desdramatizan: "hay mucho mito alrededor de esto y también mucho de moda. Para la mayoría ser Emo consiste en vestirse de negro, usar mucho maquillaje, escuchar a bandas como My Chemical Romance, Alesana o Tokio Hotel", dicen Giuliana (14), Eliana (15) y Gerónimo, que adscriben a la estética de la tribu.

Lo que no niegan es la influencia de Internet, un instrumento cotidiano para bajar música de sus bandas de referencia -como My Chemical Romance, Alesana o Tokio Hotel- y estar conectado e informado: "también tenemos fotologs, pero los usamos mucho menos que los floggers", admiten.

Fotos: Salvador Santoro, Gonzalo Mainoldi

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