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Sonidos con reminiscencia cinematográfica

Sonidos con reminiscencia cinematográfica

El domingo, en la Sala Alberto Ginastera, 51 entre 9 y 10, la Orquesta Estable del Argentino, bajo la dirección de Christian Baldini interpretó obras de Ligeti, Tolosa y Stravinsky

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28 de Junio de 2016 | 00:43

Nicolas Isasi

En el marco de los conciertos sinfónicos del Teatro Argentino, se presentó un conjunto de obras contemporáneas de autores nacionales e internacionales bajo la batuta de Christian Baldini.

La primera obra de la tarde fue “Lontano” (Lejos), realizada para el Festival Donaueschingen en 1967 por György Ligeti, el compositor húngaro más importante del siglo XX. La minuciosa partitura comienza con todos los instrumentos al unísono y presenta secciones o grupos dentro de la orquesta, que reproducen melodías monótonas y sencillas, por momentos tratándose solo de una nota sostenida. Sigue un cambio abrupto donde confluyen los extremos agudos y graves de varios instrumentos. Las voces independientes que varían lentamente tienen que ver con el uso de la micropolifonía, término acuñado por el compositor para designar grandes entramados de sonoridades divididos por partes de forma individual y grupal. Esta técnica propia fue parte de varias obras y consistió en una evolución del sonido a través de pequeñas variaciones. El manejo orquestal de dicha pieza demostró las cualidades musicales de los miembros de la orquesta estable, que dicho sea de paso, hicieron público el reclamo frente a su situación laboral, antes del inicio. La batuta de Christian Baldini fue fiel a los compositores y logró llevar el concierto con serenidad pese a las dificultades. Para el oído del oyente lego probablemente fue un suplicio de inicio a fin, para quienes se encontraban bien predispuestos pudieron escuchar una de las obras más importantes de Ligeti, y para todos aquellos amantes del cine, habrán recordado alguna que otra escena con Jack Nicholson en aquel espeluznante hotel bajo la nieve. No es casualidad que la música de Ligeti haya formado parte de las bandas sonoras de Stanley Kubrick o Tim Burton.

La siguiente obra, “Dimmi chi fosti” (dime quién fuiste) hace referencia a un parlamento de “La Divina Comedia” que el compositor utilizó como punto de partida para narrar los recuerdos y la memoria de la infancia con su música. Dividida en tres movimientos, que comienzan de igual manera, apela a recursos que recuerdan las composiciones de los dibujos animados. La sucesión de efectos rítmicos y tímbricos juegan con la utilización de extremos contrapuestos en los instrumentos. Una de las claves para su ejecución, es la correcta articulación de cada músico y sus habilidades técnicas para lograr el efecto deseado. Juan Carlos Tolosa, el compositor de la obra, es un argentino nacido en Córdoba y formado en el Conservatorio de Bruselas. Actualmente reside en el país y estuvo presente en la función del domingo, presentado por Baldini y aplaudido por el público antes del inicio de la obra. Al finalizar, agradeció el gesto de la audiencia y estrechó un sentido abrazo con el director desde la platea.

La tercera parte del programa presentó una de las obras más emblemáticas del repertorio ruso: “La consagración de la primavera” de Igor Stravinsky. Escrita para la temporada 1913 del Ballet de Serguéi Diáguilev, la obra fue estrenada en el Teatro de los Campos Elíseos el 29 de mayo de 1913, con coreografía de Vaslav Nijinsky, y escenografía y vestuario de Nicholas Roerich. Para ese entonces, Stravinsky era un joven desconocido que ya había colaborado en otros proyectos del estilo con “El pájaro de fuego” (1910) y “Petrushka” (1911). El estreno fue un verdadero caos, por su carácter vanguardista y osado, inspirado en melodías populares rusas ante una audiencia francesa muy conservadora que no paraba de abuchear en plena función. En la película “Coco Chanel & Igor Stravinsky” de Jan Kounen, la figura del compositor está algo desdibujada pero se narra de forma fiel el episodio de aquel estreno. La obra consta de dos partes: la “Adoración de la tierra” y “El sacrificio”. El inicio con el fagot y el contrapunto de las cuerdas con insistencia, deja en claro la idea de brutalidad y salvajismo que el propio Stravinsky quiso dejar en su orquestación, experimentando con la tonalidad, la disonancia, utilizando escalas y modos antiguos. También incluyó instrumentos que rara vez integraban una orquesta sinfónica en la época, como el güiro o la trompeta piccolo, con efectos percusivos y violentos. Stravinsky orquestó la obra usando todos los registros de esos instrumentos. El ejemplo más claro se encuentra en el comienzo de la obra, con el solo de fagot en el registro sobreagudo. Esta obra posee una referencia directa en el mundo del cine con “Fantasia”, la magnífica creación que Walt Disney realizó en 1940. Con el tiempo, “La consagración de la primavera” alcanzó reconocimiento internacional como pieza orquestal (sin la danza), y actualmente es una de las obras más grabadas del repertorio académico.

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