Festejaron sus 10 años los quintillizos Garbini Carmiña
| 29 de Enero de 2007 | 00:00
Entre juegos, pileta y golosinas, los quintillizos Garbini Carmiña festejaron ayer sus diez años. El fondo de la casa familiar de Villa Elvira, clima inmejorable mediante, fue escenario ideal para que Lara, Ezequiel, Franco, Octavio y Augusto recibieran a sus amigos y compañeros de colegio.
Hijos de Diego Garbini y Adriana Carmiña, que quedó embarazada tras someterse a tratamiento en una clínica porteña, los quintillizos nacieron en el Hospital Italiano local el 27 de enero de 1997. Adriana, empleada de una empresa constructora, recuerda que "apenas nacieron eran tan chiquitos que permanecieron dos meses en neonatología -Lara estuvo tres-; no me canso de agradecer a la gente del hospital porque su trabajo y el cariño que les dieron fue increíble".
Actualmente en cuarto grado del colegio San Vicente de Paul, "adictos" a la computadora -cuentan con estrictos turnos de quince minutos frente al teclado, para "chatear" o navegar por Internet- los chicos también dedican una generosa porción de sus vacaciones, por estos días, a correr detrás de la pelota en improvisados picados -hay tres hinchas de Estudiantes, uno de Boca y uno de River-. El resto, está dicho: la PC, algún chapuzón y bromas casi permanentes del inquieto Franco, que contrasta su hiperactividad con la habitual calma de Augusto. Pero sobre todo buena onda que ayer, durante la celebración, se tradujo en una tarde de risas y felicidad.
Hijos de Diego Garbini y Adriana Carmiña, que quedó embarazada tras someterse a tratamiento en una clínica porteña, los quintillizos nacieron en el Hospital Italiano local el 27 de enero de 1997. Adriana, empleada de una empresa constructora, recuerda que "apenas nacieron eran tan chiquitos que permanecieron dos meses en neonatología -Lara estuvo tres-; no me canso de agradecer a la gente del hospital porque su trabajo y el cariño que les dieron fue increíble".
Actualmente en cuarto grado del colegio San Vicente de Paul, "adictos" a la computadora -cuentan con estrictos turnos de quince minutos frente al teclado, para "chatear" o navegar por Internet- los chicos también dedican una generosa porción de sus vacaciones, por estos días, a correr detrás de la pelota en improvisados picados -hay tres hinchas de Estudiantes, uno de Boca y uno de River-. El resto, está dicho: la PC, algún chapuzón y bromas casi permanentes del inquieto Franco, que contrasta su hiperactividad con la habitual calma de Augusto. Pero sobre todo buena onda que ayer, durante la celebración, se tradujo en una tarde de risas y felicidad.
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