Hace 144 años, el sueño de Dardo Rocha de dotar a la provincia de Buenos Aires de una nueva capital daba su paso administrativo más firme. El 1 de mayo de 1882 se promulgó la ley fundacional de la ciudad de La Plata, cuya sanción se había producido apenas un día antes en la Legislatura provincial.
Este hito ocurrió tras la federalización de Buenos Aires en 1880, situación que dejó a la Provincia “sin casa” y obligó al gobernador Rocha a proyectar una ciudad que simbolizara la modernidad y el progreso. La norma sancionada el 30 de abril de 1882 fue la que determinó la ubicación definitiva en las lomas de Ensenada, tierras que pertenecían a Martín Iraola.
Asimismo, la ley bautizó oficialmente a la futura urbe como La Plata, un nombre que evocaba al Gran Río y la riqueza regional. El objetivo central era concentrar el poder administrativo, judicial y educativo en un entorno planificado, adelantándose siete meses a la colocación de la piedra fundamental en Plaza Moreno.
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