A River, sus propios miedos no le permiten salir a flote

Armó un equipo para ganarle a Colón en el Monumental y apenas pudo empatar

River, que en esta fecha que pasó estaba afuera de la zona de Promoción, apenas empató ayer de local frente a Colón, un equipo que se hace fuerte de visitante. Esteban Fuertes inauguró el marcador, a los 12 minutos de la segunda etapa, mientras que Leandro Caruso, a los 37, estableció la igualdad final.

Con este resultado, el conjunto de Núñez, sin chances de título, se quedó con un promedio de 1,250, por encima de Olimpo (1,222) y Huracán (1,116), ambos equipos hoy juegan la Promoción, y por debajo de Tigre (1,267) y Arsenal (1,276).

A Colón, en tanto, el empate no le suma ni le resta nada, ya que no está en la lucha por quedarse con el Clausura ni en la pelea por conservar la categoría.

POQUITO, CASI NADA

El primer tiempo tuvo un desarrollo apenas discreto, ya que los dos equipos carecieron de ideas para generar circuitos futbolísticos y, por ende, prácticamente no llegaron al arco rival. River dispuso un 3-4-2-1 muy elástico, aunque le costó muchísimo manejar la pelota y poner a sus jugadores en posición de gol.

Juan José López paró a Erik Lamela, el jugador más claro, pegado a Matías Almeyda, pero eso lejos de generar juego, le quitó fútbol y resolución cerca del área rival. El juego de Lamela, de esta manera, se diluyó y Diego Buonanotte y Manuel Lanzini, los dos enganches, no tuvieron la gravitación que suele tener Erik cerca del arco rival. En consecuencia, Caruso, el único delantero Millonario, quedó aislado entre los dos centrales del conjunto santafesino.

Si bien River no tuvo un juego fluido, sí contó con alguna que otra chance de gol. Un remate de Almeyda, un taco y un tiro libre de Lamela, y un disparo de Paulo Ferrari, fueron las jugadas de riesgo del equipo local.

Por su parte, Colón, que se paró con un 4-4-1-1 ultraconservador, trató de manejar la pelota para así jugar lejos de su arquero Diego Pozo, pero tampoco plasmó esa idea en el campo de juego. Es cierto que el conjunto visitante tuvo el gol en la cabeza de Esteban Fuertes, pero también lo es que nunca más pisó el área rival con peligro.

Sólo apostó a la inventiva de Damián Díaz, que jugó muy suelto, pero no tuvo socio en la ofensiva. Es que tanto Iván Moreno y Fabianesi como Martín Luque, quienes se movieron por las bandas, se preocuparon más por defender que por atacar.

SUSTO Y EMPATE

El segundo tiempo fue otra historia desde los nombres, ya que J.J. López mandó a la cancha a dos delanteros, Rogelio Funes Mori y Mariano Pavone, y sacó a los dos enganches, Lanzini y Buonanotte. Pero nada cambió desde lo futbolístico.

Es más, Damián Díaz comandó un contraataque, habilitó a Fuertes, quien le tiró un caño a Adalberto Román y definió al palo derecho para establecer el 1 a 0, a los 12 minutos. El Bichi marcó su noveno gol en el certamen.

El 0-1 profundizó aún más la apatía futbolística de River. Es que se quedó sin generadores de juego: por los cambios y por el flojo segundo tiempo de Lamela. Entonces de nada sirvió tener tres delanteros casi hasta el final del partido.

Pero el fútbol, que no entiende de lógica, tiene sorpresas. Así llegó el empate a los 37 minutos. Un pelotazo frontal, en un principio sin riesgo, derivó en el 1 a 1 de Caruso (cuarto gol en el torneo) luego de un centro de Pavone, quien a los 180 segundos más tarde reventó el palo izquierdo.

El empate, en fin, se ajustó a lo que hicieron ambos equipos en el campo de juego. River está preso de sus miedos y la Promoción cada vez cobra más fuerza.

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