Un pacto con el diablo y sus consecuencias

La cartelera platense se renovará esta semana con el premiado filme del ruso Alexander Sokurov, una versión libre y cruda sobre la obra cumbre de la literatura alemana

GANADORA DEL LEÓN DE ORO EN LA 68º EDICIÓN DE LA MOSTRA DE VENECIA, “FAUSTO” DESEMBARCA EN LA CARTELERA PLATENSE CON UNA HISTORIA CARGADA DE CRUDEZA VISUAL

Las salas locales recibirán esta semana al premiado filme “Fausto”, del director Alexander Sokurov, ganador del León de Oro en la 68º edición de la Mostra de Venecia. Exhibida en Argentina en el marco del Festival de Mar del Plata 2011, la cinta se presenta como una versión libre y original de la tragedia de Johann Wolfgang Goethe, y es considerada un homenaje a la cultura europea

“Es imposible imaginar la literatura sin ‘Fausto’”, aseguró Sokurov, un personaje al cual considera una “figura viva, humana” y que refleja todo lo que puede pasar a una persona.

Un “Fausto” que muestra los pensamientos de la vida, del hombre y del individuo y en el que la naturaleza es parte esencial de su ser, según explicó el autor de otros grandes títulos como “El arca rusa” o “Madre e hijo”.

Rodada en Islandia, con actores alemanes y en alemán -“es el lenguaje del texto y del subtexto, un idioma esencial para Goethe”, señaló el director ruso-, es una película con la que Sokurov ha querido cerrar un ciclo.

“Moloch” (1999), sobre Hitler, “Taurus” (2001), sobre Lenin, y “The Sun” (2005), sobre el emperador japonés Hiroito, fueron las tres primeras partes de una tetralogía que el realizador decidió hacer en los años ochenta.

CERRAR UN CICLO

Y que ahora finaliza con este “Fausto”, una figura simbólica con la que cierra la serie de grandes jugadores que perdieron la apuesta más importante de sus vidas, en palabras del realizador. Una película con la que ha querido explorar cómo era el mundo en el que se desarrolló esta obra, en la que muestra a un Mefistófeles casi demoníaco y en el que hay una gran dureza visual.

“Hay una elección patológica de las cosas desagradables, horribles. He desechado muchas escenas ya grabadas porque consideré que había exagerado en el tono horrible”, reconoció.

Pero una parte de ese horror era necesario porque se trata de una película “sobre la persona, el individuo, sobre la posibilidad del hombre de perderse en la oscuridad y de afrontar todo lo horrible que hay en la naturaleza”, relató.

De ahí que el rodaje finalmente no se llevara a cabo en Italia, como estaba previsto en un primer momento. “En Italia hay demasiada perfección, demasiada belleza y su arte decora todo lo que hay a su alrededor”, señaló Sokurov, quien precisó que renunciaron a rodar en el Vaticano por motivos económicos.

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