Un dilema frecuente para los padres: ¿es aconsejable dormir juntos con los hijos?

Mientras algunos pregonan sus beneficios, otros advierten sobre sus riesgos

Mariela Vallejos (26) y Rodrigo Hiegues (24) hace un año tuvieron a Simón. Al principio el nene dormía en su cuna, pero después de un tiempo la mamá -quien se levanta temprano para ir a trabajar- se cansó de la caminata nocturna y decidió trasladarlo a su cama.

Intentaron dormir los tres, pero les resultó muy incómodo. Entonces el papá se mudó a la habitación de Simón. La pareja encontró esa solución para lograr noches más amenas. Rodrigo no se queja, dice que es más cómodo y cuando quiere se pasa de cama y vuelven a dormir los tres. Ahora intentan el destete, cuando lo consigan piensan trasladar al niño a su cuarto.

La decisión de dormir o no con los nenes suele convertirse en un dilema para las parejas. Se le llama colecho: mientras algunas corrientes lo incitan y hablan de sus beneficios, otras lo desaconsejan y advierten de sus riesgos.

Sus detractores plantean el peligro de asfixiar a los niños, y que repercutiría negativamente en la intimidad de la pareja. Además, consideran que dificulta el desarrollo emocional de los chicos.

Cecilia Passaro, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Pediatria filial La Plata, sostiene: “Nosotros no lo recomendamos porque es peligroso para los bebes porque puede sufrir ahogos y morirse por aplastamiento”.

El colecho suele practicarse para mayor comodidad de la madre durante las tomas nocturnas. Passaro alerta sobre los riesgos de amamantar en la cama: “Cuando lo hacen, las mamás tienen que tener claro la postura correcta y saber que si están acostadas los nenes se pueden ahogar”.

Separado de su mamá el niño siente temores. Cuanto más las mujeres se conectan con las necesidades de su bebe, más duermen con ellos”

Noelia Troitiño (37) y Javier Magdalena (33) son los padres de Facundo (un año y seis meses). Contemplaron las dos corrientes y les pareció mejor fomentar el “despegue”. A los seis meses lo llevaron a su habitación y Facundo se adaptó sin problemas.

Los que promueven el colecho argumentan que favorece la lactancia materna; que serviría para corregir los episodios de apnea del sueño del bebé, que potenciaría el vínculo afectivo entre padres e hijos y que favorecería el desarrollo neuronal y la autoestima del infante.

Silvia Schmidt es doula (acompañante de mujeres embarazadas) y directora de Anidando (una institución que acompaña a las familias desde el momento del embarazo y durante la crianza). Considera que dormir con los bebés es la mejor opción: “Somos mamíferos y los mamíferos duermen con su madre. Tienen necesidad de no separarse de ella. Separado de su mamá el niño siente temores. Cuanto más las mujeres se conectan con las necesidades de su bebe, más duermen con ellos”. Schmidt dice que muchas mujeres colechan pero no se animan a decirlo porque “tiene mala prensa”.

Fiorella Mangiola (33) es la mamá de Charo (4) y cuenta que siempre durmió con ella. Al principio le daba el gusto porque se separó del papá, pero la nena se acostumbró y ahora la reclama para dormir.

También Agustina Luque (28) duerme con Gala (cuatro meses). Intentó pasarla a su cuna pero la beba lloraba y ella se tenía que levantar para darle la teta o hacerla dormir, y al día siguiente arrancar temprano para el trabajo. En estos días, con el papá, decidieron volver a intentar.

ORIGEN DEL COLECHO

Hasta el siglo XIX el colecho fue una costumbre popular en Europa. Después las casas se ampliaron y los niños fueron trasladados a sus propias habitaciones. Los médicos comenzaron a desaconsejar la práctica de dormir con el bebé por considerarla riesgosa.

En el último tiempo, el colecho resurgió de la mano de los partidarios de la “crianza con apego”, una corriente que propone responder sin restricciones a las demandas del bebé. Supone que un fuerte enlace emocional con los padres durante la infancia favorecería el desarrollo de una personalidad segura e independiente.

Para Cecilia Traversa, presidenta de la Asociación de Psicopedagogos Bonaerenses, el colecho puede resultar nocivo para el desarrollo emocional de los chicos.

“Considero que tiene que haber un lugar y un espacio individual para los niños. Creo que no es bueno que ocupen lugares que no les corresponden. Durmiendo con los padres no construyen una independencia afectiva”, dice Traversa, y agrega: “A veces los padres por sus propias inseguridades necesitan tener al chico al lado”.

EL COLECHO Y LA INTIMIDAD DE LA PAREJA

En cuanto a la intimidad de la pareja, la sexóloga Susana Machado advierte que el colecho puede atentar contra la sexualidad. “Los papás se van sintiendo desplazados y empiezan los reclamos. Muchas veces son alternativas que las parejas van tomando en búsqueda de mayor practicidad, pero no siempre son las mas saludables. Y si en la cama donde se colecha hay relaciones sexuales los chicos pueden percibirlo y no es bueno para ellos”.

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