Hace 21 años, una libreta reveló coimas a comerciantes
| 7 de Abril de 2016 | 01:53

Un policía detenido con un auto robado y el hallazgo de una libreta, que desnudó una práctica, que también parecía bastante habitual allá por 1995.
Según una investigación judicial, que por entonces encabezó Sergio Almeida, actual camarista de la Sala II de La Plata, la comisaría primera obligaba presuntamente a pagar a todos los boliches del centro, como así a otros comercios y particulares, en concepto de una “especie de protección” o “para lograr impunidad en el desarrollo de actividades ilícitas”, entre 25 y 300 pesos por semana, en algunos casos, o cada 15 ó 30 días, en otros.
Según la crónica policial, la causa se inició por la captura de un efectivo de la primera, que iba a trabajar todos los días en un Fiat Duna aparentemente robado.
Cuando los pesquisas requisaron ese vehículo, hallaron anotaciones con los nombres de quienes aportaban esa especie de contribución y decidieron ponerse a revisar el mecanismo, del que siempre se sospechó su existencia.
Parece mentira, pero 21 años después la situación sigue siendo la misma, con fuertes evidencias de que la “caja negra” de la bonaerense nunca desapareció.
En aquél momento, al igual que lo que haría ahora el fiscal Marcelo Martini, Almeida empezó a citar a declarar a todos los que surgían de los listados. Y hubo muchos que reconocieron haber accedido a esos pagos por temor a sufrir algún tipo de represalia.
Entre los locales que figuraban en la agenda, hay muchos que ya dejaron de funcionar y, otros emblemáticos, que todavía, pese al paso de tantos años, tienen sus puertas abiertas en la Ciudad.
Entre ellos se puede mencionar un boliche Cercano a Plaza Moreno; otro del barrio de la Estación, donde actualmente se puede jugar al fútbol 5 y un gimnasio en la zona de tribunales.
También había centros de estudiantes universitarios, donde se realizaban distintas actividades nocturnas; casas de juegos electrónicos; de ropas: bares; cocheras y hasta videoclubs, hoy desaparecidos.
Por si fuera poco, surgieron nombres de algunas personas que, se mencionó en el expediente, presuntamente estaban vinculadas al juego clandestino.
El delito que le imputó Almeida al efectivo detenido, fue el de “exacciones ilegales”, la misma figura penal que podría surgir ahora por el hallazgo de los 36 sobres con dinero en la Departamental local.
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