Los conflictos que pueden derivar de la conquista en la red
| 25 de Junio de 2016 | 02:36
Hace ya varios años las nuevas tecnologías le aportaron al impulso sexual humano un territorio nuevo donde explotar. Junto a otras posibilidades de socializar, como generar nuevas amistades o compartir espacios virtuales con gente que tiene las mismas inquietudes, la red también permite acceder a una compañía sexual sin más esfuerzo que el de crearse un perfil mínimamente interesante en una página de contactos. Pero esa inmediatez también puede generar ciertos conflictos que es bueno tener en cuenta antes de sambullirse.
La pregunta es: “¿Es bueno tener sexo por Internet?” Y quienes responden al informe publicado por la sección “Sexualidad” del sitio elportaldelhombre.com, son los propios usuarios.
“En internet te sientes como un trozo de carne expuesto en el mercado”, Alberto, un chico que acababa de crearse un perfil personal en una página de contactos.
“La gente va tan directa al grano que, muchas veces, cuando enseño mi foto, muchos de ellos desaparecen. Ni siquiera te dicen adiós. Y soy un chico normal; nunca he pensado que fuese poco atractivo. Para mí, tener un perfil en Internet está siendo toda una prueba para la autoestima”.
Esa conclusión es cada vez más común entre aquellos que frecuentan la red, sin importar la orientación sexual ni la edad.
El individualismo en la red
La explicación que ensaya la publicación es que el triunfo del individualismo y del consumismo se ha extendido también al mundo de los contactos afectivo-sexuales: “el objetivo es contactar con perfiles compatibles, y rápidamente. El apremio en algo tan complejo como las relaciones humanas conduce muchas veces a que la imagen física sea la única variable a la que se presta atención”.
Así lo grafica Olivia, una chica de 33 años: “Más de una vez me he encontrado con gente que miente. No sé por qué lo hacen, pero he quedado con varios chicos que en persona no eran en absoluto como en sus fotos”.
“También te encontrás con algún que otro de esos con los que ni siquiera te apetece tomar un café. Pero, pese a los pequeños riesgos, lo que sí tengo claro es que, trabajando todo el día fuera de casa, Internet es un buen medio para conocer gente y mantener relaciones puntuales”, concluye sin embargo.
Con esa conclusión, la chica confirma la conclusión de que Internet es el gran catalizador del deseo en la sociedad tecnológica del siglo XXI, ya que permite aunar practicidad, rapidez e instinto sexual.
Sin embargo, ese “mercadeo de la carne” en el que muchas veces acaba convirtiéndose puede despertar inseguridades y generar momentos incómodos.
“Por mucho que tengamos un instinto sexual elevado que no conviene reprimir, somos animales-humanos, personas en definitiva, a quienes la parte afectiva y emocional siempre acecha de manera latente acompañando nuestra vida amatoria”, concluye el informe.
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