La columna después de los cuarenta
Edición Impresa | 21 de Enero de 2018 | 03:19
Por DR. NORBERTO FURMAN
Doctor en kinesiología y fisiatría
A los veinte, el hombre se encuentra en la plenitud, en personas sanas las condiciones psicofísicas son óptimas para la realización de deportes.
A los treinta, la capacidad pulmonar, sexual y muscular llegan al máximo de su rendimiento.
A los cuarenta comienza a disminuir su estatura, la visión ya no es la misma, su capacidad respiratoria y su resistencia en los deportes disminuye casi un 40%, las arrugas y las canas hacen sus primeras apariciones, en otras palabras, la declinación en su conjunto ha comenzado.
El desgaste articular a esta edad, es una condición natural del ser humano, de aquí en más el avance será progresivo e inexorable, siempre y cuando permitamos que así sea y esto dependerá de la agresión contra nuestro cuerpo que la época en que vivimos nos impone. En la vida actual se exige mayor trabajo y menos distracción física y para una columna es tan malo el sedentarismo como la sobrecarga al hacer ejercicios “desesperados” para recuperar el tiempo perdido.
Es mentira que no hay tiempo para un poco de gimnasia, tal vez falta voluntad y la constancia
Normalmente entre vértebra y vértebra, existe un disco que actúa como amortiguador y separador; este es de una consistencia gelatinosa, generalmente después de los cuarenta comienza a perder su hidratación natural, esto significa que comienza a secarse, perdiendo su elasticidad en cada movimiento que realizamos. Estos discos se encuentran contenidos por un fibrocartílago que con los años pierde resistencia y se puede romper cuando se lo somete a esfuerzos exagerados, dejando escapar el disco, esta es la llamada hernia de disco, en estos casos el stress juega un papel preponderante en todo herniado; generalmente esfuerzo más nervios, termina en un consultorio. Por otra parte, los cartílagos sufren desintegraciones bioquímicas y del roce de una vértebra con otra se va produciendo desgastes, la llamada artrosis con sus consecuentes picos de loros; este desgaste esta influenciado por diversos factores: clima, alimentación, caracteres hereditarios, étnicos, etc, en muchos casos, se puede luchar contra estos elementos desfavorables. Los músculos también se deterioran, ellos van perdiendo elastina para llenarse de colágeno con lo cual los desgarros pueden aparecer más frecuentes.
A esta edad se la llama la del “yo antes nunca” (nunca me cansaba, me dolía, me enfermaba).
Hoy se vive más, se vive mejor y a fin de prolongar la juventud, aún cuando ya pasó será necesario realizar ejercicios periódicos y controlados, es mentira que no hay tiempo, tal vez falta la voluntad y la constancia, el tiempo, aunque sea una hora un par de veces a la semana se puede encontrar.
Se controlará el precalentamiento, los ejercicios de elongación y las exigencias exageradas en cada competencia. La época de ser un notable ya pasó por lo que se realizarán actividades como factor de distracción.
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