El mundo del fútbol está en alerta. Los abusos sufridos por jugadores juveniles en algunos clubes encendieron la alarma de una problemática que lleva años y que en la medida que pasa el tiempo es cada vez más compleja. Agustín Alayes, el secretario técnico de Estudiantes y coordinador del fútbol de la institución habló de este problema. Contó cómo trabajan para contener a sus jugadores pero, por sobre todas las cosas, cómo se los educa para alejarlos de malas influencias.
-¿Cómo tomaron todo lo que pasó en el mundo del fútbol? ¿Hasta dónde los sorprendió?
-La verdad que todo lo que se está dando a la luz me sorprende porque no esperaba y no pensé nunca que podría haber una red con abuso y trata de personas. Estoy sorprendido y, como parte del fútbol juvenil de Estudiantes, preocupado y ocupado. Fue un llamado de atención que nos hace rever todo lo que se venía haciendo.
-¿Cuál es la situación de los juveniles de Estudiantes?
-En los últimos años hemos abordado de manera intensiva y seria el manejo del fútbol juvenil en el Club. Más allá de lo físico, táctico y futbolístico, les hemos ocupado el día con otras actividades importantes para su vida privada. Pasan el día dentro del Country porque llegan a la mañana temprano, se entrenan y luego de un breve descanso y del almuerzo, cursan el secundario para adultos que funciona dentro del predio de City Bell. Nos gusta estar presentes y colaborar con los chicos. Tenemos, además, un departamento de ayuda social (coaching y psicología) que nos permite estar más cerca de sus problemas y concientizarlos respecto a diferentes situaciones que les tocará afrontar a lo largo de sus vidas, más allá del fútbol.
-Que la pensión funcione en el Country ayuda mucho, ¿no?
-Esa fue una de las primeras medidas que tomamos cuando empezamos con este proyecto. El Country está en un escenario geográfico ameno. Un buen contexto y un buen entorno ayuda a que los chicos no estén cerca de los vicios y malas influencias. Ojo, eso solo no alcanza y hay que estar todos los días cerca de ellos.
-¿Hasta dónde los clubes tienen poder sobre los jugadores? ¿Los aconsejan respecto a sus representantes?
-Algunas cuestiones son difíciles de erradicar. El contacto que hay de intermediarios y representantes es bastante difícil. Incluso sería muy cruel querer erradicarlo porque hay muchos que realmente trabajan bien y son un complemento con lo que hacemos los clubes. Pero, como en todos los oficios, hay un grupo que son malas influencias y no colaboran con el desarrollo futbolista e intelectual. Nosotros inculcamos pautas de convivencia y comportamiento que hacen al orden. Reconozco que esta situación, que ha trascendido, nos hace revisar y replantear un montón de cosas. No podemos conformarnos con nuestro trabajo. Entre escuelita, fútbol infantil y juvenil estamos hablando de casi 700 chicos que están relacionados con nosotros a diario. Son 700 posibles conflictos.
-¿Por qué se permite que un representante les dé celulares, ropa deportiva y hasta les firme contratos paralelos?
-Es un tema complejo que excede a los clubes.
-¿Hubieron casos similares a los ahora investigados en tu época de futbolista o ahora que cumplis un rol de formador?
-Sinceramente no de todo ésto. Sí existieron cosas relacionadas al comportamiento, la violencia familiar, las drogas y eventualmente el contacto de alguna persona, pero no esto, una red o un grupo de gente que hace de esto un negocio. No quiero pecar de soberbio, pero no hubo o no lo identificamos un problema así de grave. Por eso, esta situación nos alerta y nos hace trabajar más fuerte todavía.
-¿Creés que con todo lo que salió a la luz se va a erradicar de verdad el problema?
-La problemática está, lo que no tiene que pasar es abordarla ahora porque está en boca de todos pero dentro de seis meses los clubes u organismos del estado o la AFA dejen de trabajar en el caso. A partir de lo que pasó tenemos que actuar todos en la prevención y de manera sostenida.
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