Siguen pidiendo justicia a 20 años del crimen de una jubilada en El Mondongo

Una hija de la mujer que fue masacrada a golpes en su casa de 117 entre 68 y 69, exige la reapertura de la causa y que haya culpables

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Pasaron 20 años de un salvaje crimen de una jubilada de 84 años, ocurrido en su casa del barrio El Mondongo. Para sus familiares, es una herida abierta por la impunidad. La causa judicial fue cerrada en 2006, en medio de fuertes cuestionamientos a la medida por parte de algunos familiares de la víctima.

Como lo reflejó este diario en aquel momento, el femicidio fue cometido el 26 de agosto de 1998 y provocó una fuerte conmoción en la Ciudad, debido a la crueldad de quienes le quitaron la vida a Teresa Fernández, que en ese momento tenía 84 años y vivía sola en una casona de 117 entre 68 y 69.

Una de sus hijas, Ana María López (69), le dijo ayer a este diario que “a mi mamá la asesinaron sin piedad. Le dieron varios golpes con un fierro, le provocaron heridas con una tijera y hasta encontramos un diente de ella en el baño”, dijo.

“No se puede creer semejante atrocidad. Pero tampoco algunas irregularidades judiciales, como pelos que hallaron en las manos de mamá y no se periciaron. O haber cerrado la causa antes de los 10 años del crimen”, expresó indignada.

Ana María sostuvo que “la investigación que había hecho la comisaría novena había logrado certezas sobre quiénes eran los responsables del crimen”.

Y reprochó que los tribunales en los que recayó la investigación no encontraron a los responsables y finalmente se dio por cerrada la investigación el 30 de mayo de 2006 “aduciendo que no había pruebas”.

López criticó que “ni siquiera se esperó a que se cumplieran 10 años de este homicidio, como correspondía hacerlo”, enfatizó molesta por esa situación.

“SIGO ESPERANDO JUSTICIA”

A dos décadas de ese triste recuerdo familiar, remarcó que “sigo esperando justicia, para lo cual se tendría que reabrir la causa y que se investiguen algunas cosas que se dejaron de lado”.

La reparación ante el delito también es esperaba por otros familiares de la mujer asesinada. “Mi hija, igual que yo quedó muy mal por la manera salvaje en que asesinaron a su abuela, a quien sigue teniéndola en sus recuerdos”, remarcó después.

“CAMINAN ENTRE NOSOTROS”

Posteriormente, Ana María no ocultó su bronca debido a que “mientras los que la hicimos mucho a mi mamá continuamos estando dolidos y exigiendo que se haga justicia, los asesinos caminan por las calles entre nosotros como si nada”.

La mujer dejó entrever alguna situación conflictiva familiar en torno al horrendo crimen de la jubilada, admitiendo que en ese seno “no todos la querían”.

Cuidándose de no profundizar al respecto, de todas maneras sostuvo que “no entiendo bien cuál pudo ser el motivo de haber actuado con tanta saña para matarla”. Y puntualizó que “si el móvil del asesinato pasó por una cuestión económica, mi madre tenía entonces 84 años. ¿Cuánto más de tiempo le quedaba por vivir? ¿Unos años más? ¿Menos? Esperaban un poco más y no tenían necesidad de quitarle la vida de una forma tan cruel”.

LE DESTROZARON EL CRÁNEO

La crónica de este aberrante homicidio reflejó que a Teresa Fernández de López le colocaron una soga en el cuello y le dieron un fuerte golpe en la cabeza. Después, intentaron simular un suicidio y se fueron sin llevarse absolutamente nada.

El cadáver de la jubilada fue hallado por la Policía en un galpón que estaba en el fondo de una casa del barrio El Mondongo. Esa construcción, años después, fue demolida y actualmente hay departamentos.

Al lado del cuerpo de Fernández, la Policía halló el caño galvanizado con el que le habían destrozado el cráneo. Tenía unas pocas manchas de sangre, señal que el lugar había sido limpiado con apuro. “Es increíble que en La Plata pasen cosas así”, reflexionó en ese entonces su hija Ana María, quien sigue esperando Justicia.

Reproches
Ana María, una de las hijas de la jubilada brutalmente asesinada, reprochó el accionar judicial de quienes manejaron el caso. “El juez Ernesto Domenech no hizo lugar a la buena investigación de la Novena y la jueza Palacios Arias se apuró en cerrar antes de tiempo el caso”.

 

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