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“Versero lindo”: los amores y escándalos de un galán empedernido
“Versero lindo”: los amores y escándalos de un galán empedernido

Cacho, con Mónica Gonzaga, uno de sus amores polémicos / web

16 de Octubre de 2019 | 01:46
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Galán eterno, “versero lindo”, como lo han llamado. “Cara de tramposo y ojos de atorrante, con el pelo largo y la lengua picante”. Cacho y su sonrisa conquistaban a quien se proponían: la lista de sus romances, varios de ellos prohibidos y escandalosos, es extensa, con nombres de la talla de Susana Giménez y Mónica Gonzaga, aunque el hombre que rechazaba la monogamia terminaría viviendo sus días finales muy enamorado de su mujer: Marina Rosenthal.

Es que resulta que, como él mismo decía, al final el conquistador serial era un romántico empedernido. “Soy un pobre objeto sexual, te usan y te tiran. Y uno sigue siendo un lírico en el fondo porque no cree en ellas, uno va con ellas a la cama, esperanzado en que no se termine ahí pero no, te dejan en la puerta de tu casa y al otro día, por ahí, ni te llaman. Es terrible”, confesó alguna vez, este galán eterno, siempre enamorado.

En busca de ese amor, Cacho conquistó a actrices, modelos, profesionales, chicas de barrio y de la alta sociedad, del medio y desconocidas: muchos de los romances de su fogosa vida no los conocemos, claro, porque Cacho repetía siempre que “los caballeros no tienen memoria y las mujeres no tienen pasado”.

Su primer amor fue Valeriana, su maestra. Debutó, contaba a quien se lo preguntara, con 13 años, y con dos señoritas a la vez. “De chiquito era encarador, todo me daba lo mismo”, decía.

Luego enamoró a Pochi Grey, vedette que brillaba en la década del 60, una de sus primeras relaciones de largo aliento. Duró cuatro años con Pochi, antes de que llegaran otros rutilantes nombres a su vida.

Con Mónica Gonzaga vivió cuatro años en los 80, y aunque todo terminó con “la mejor cachetada de mi vida”, cuando ella se enteró que él le era infiel con su secretaria, mantuvo una profunda amistad para siempre. Lo que mal arranca... Cacho estaba casado con Diana María cuando conoció a Gonzaga.

En la misma década conquistó también a Susana Giménez. La historia es conocida. “Lo nuestro empezó cuando estábamos haciendo teatro juntos, en Mar del Plata. Ella estaba en un impasse con Monzón. El primer beso fue entre bambalinas, la atraqué y la besé. La primera vez fue muy romántica, en la casa que ella vivía. Pero para su cumpleaños apareció Monzón y tuve que salir de la casa en el baúl de un auto porque me quería matar”, relató Cacho. Con Monzón se cruzó tiempo después en un boliche y “le dije que si me rompía la cara me la hacía de nuevo con la plata que le iba a sacar”. “Cuando estás caliente con una mina sos capaz de cualquier pelotudez”, era la conclusión que sacaba de aquella conocida aventura.

También en los locos 80 vivió otro culebrón, con la vedette Silvia Peyrou: tras algunas semanas de encuentros, ella le dijo que esperaba un hijo suyo. El escándalo se saldó años después, cuando el ADN le dio la razón a Cacho y determinó que no era su hijo biológico. También tuvo un romance loco con la actriz y vedette Selva Mayo, que duró un año y medio e incluyó un casamiento bajo el rito umbanda. “Una truchada”, dijo Cacho tiempo después.

El cantante tendría dos casamientos más. En 2006 pasó por el civil con Andrea Sblano, la hija de su mejor amigo y 37 años menor que él. “El viagra es maravilloso, el mejor invento del siglo que está salvando muchos matrimonios”, celebraba por aquellos días. El matrimonio duró cinco años y se separaron de común acuerdo en 2011, aunque cuatro años más tarde Cacho denunció que su ex le había vaciado dinero de sus cuentas.

Un año más tarde, con 74 años, conoció a Marina Rosenthal Cabrales, psicóloga marplatense 34 años menor que él, que ya llegaba a sus 74. Fue su último gran amor y con el que en un momento se planteó en serio la posibilidad de ser padre.

“Siempre amé, pero es la primera vez que me sobrepasa lo que me devuelven del otro lado. Me siento amado. Quizás antes no me di cuenta de que me amaban o no me amaban pero a los 74 años, esto recién empieza”, contó entonces Cacho, entusiasmado.

Marina lo acompañó firme hasta el final.

 

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