El robo de las luminarias y la inseguridad vial jaquean la avenida 173, clave para el oeste

Hace un año se inauguró su puesta a punto. Pero desde entonces robaron muchas luces led, está a oscuras y hay más accidentes

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Considerada una traza estratégica para una amplia zona del oeste platense, la avenida 173 fue puesta a punto hace un año por la Comuna. Pero de un tiempo a esta parte, los actos de vandalismo y lo que los vecinos describieron como “falta de mantenimiento”, han convertido a esta avenida en un espacio propicio para los robos a los transeúntes y los accidentes viales, que ya se han cobrado víctimas fatales, según plantearon desde esa zona.

Entre las calles 520 y 44, la traza de la avenida 173 fue rehabilitada en diciembre de 2018. Los vecinos recordaron que fue presentada como una de las obras centrales de la zona oeste, por conectar la región de Lisandro Olmos con Melchor Romero. “La construcción de un puente sobre el arroyo del Gato, un nuevo asfalto y la iluminación con luces led entusiasmó a los vecinos que empezaron a utilizar esa arteria tanto para trasladarse como para la realización de actividades deportivas en torno a la nueva calle”, describió Enrique Pérez Balcedo, vecino de la zona. Sin embargo, resaltó que “en pocos meses, comenzó el robo de las luminarias led y la calle quedó convertida en un oscuro túnel que habilita la actividad delictiva y pone en riesgo a quienes se largan a caminar la zona o andar en bicicleta”.

Los vecinos señalaron que el tramo comprendido entre 526 y la calle 38 se encuentra en total oscuridad. “En especial el sector del puente sobre el arroyo del Gato. De las 24 cuadras inauguradas en 2018, sólo queda pie la mitad de las luminarias. Se han robado lámparas y hasta columnas”. El robo de luminarias es una modalidad delictiva que avanza y tiene en la avenida 173 a uno de sus blancos frecuentes. Hace días nomás este diario informaba sobre el robo de cinco luces led en el tramo que va de 32 a 38.

“A eso hay que sumar el problema del gran predio de más de diez hectáreas donde funcionaba el antiguo manicomio, y que el Ministerio de la Salud abandonó para convertirse en un predio usurpado y cubierto de pastizales, en donde se resguardan quienes buscan cometer sus delitos a quienes transitan por la zona”, planteó el vecino. En el barrio dijeron que desde 523 hasta 526 y desde 173 hasta 177 se extiende un sector convertido en “tierra de nadie”, recorrido en “algunas oportunidades por la policía en busca de fugitivos o posibles cadáveres, dado que el predio está entregado al descontrol y los pastos cubren los viejos edificios abandonados del hospital, muchos de ellos usurpados”.

También advirtieron que el asfalto del camino ya sufre las consecuencias del paso de unidades de gran porte y el alto tránsito, lo que ha generado roturas en distintas áreas. “Todo ello, sumado a la apertura de nuevas calles que llegan a la avenida, la han convertido en una vía de circulación de alto riesgo, con accidentes fatales”.

Por esto pidieron la reparación de las luminarias y la construcción de una senda externa para los ciclistas y quienes caminan a lo largo de las treinta cuadras que separan la 520 en Romero con “El Gigante del Oeste” en 173 y 50. También mayor presencia del Estado provincial y patrullaje policial.

Desde el Municipio anticiparon que llevarán adelante un relevamiento e inspección en el lugar, a fin de corroborar “si el presente tramo intervenido corresponde a la Comuna o al Instituto Provincial de la Vivienda para acceso a un nuevo barrio. El relevamiento se realizará a los fines de ejecutar los arreglos correspondientes”.

 

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