Los presos que decidieron suspender las visitas para evitar que el coronavirus se meta en su penal lo acordaron mesas de diálogo entre las autoridades penitenciarias y los referentes de los pabellones. Hasta ahora, los visitantes (incluidos integrantes del poder judicial, consulados y docentes) debían firmar una declaración jurada en la que se les preguntaba si tenían síntomas o estuvieron en países de riesgo.
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