De qué trata la “inmunidad de rebaño”, una estrategia que divide aguas
| 6 de Mayo de 2020 | 13:07

La estrategia de “inmunidad de rebaño” se basa en un plan de “contagio controlado” que propone básicamente en permitir el aumento de casos positivos y de circulación de personas en la vía pública para acelerar la generación de anticuerpos en la ciudadanía y la creación de una barrera inmunológica.
Sin embargo, el método no tiene el máximo consenso ya que algunos expertos no lo recomiendan. Sin dudas que la estrategia divide aguas en el mundo y también en Argentina.
El Instituto Robert Koch (RKI), el centro competente en epidemiología en Alemania, se mostró en contra de apostar por la "inmunidad de rebaño" y reiteró que hasta que no se encuentre una vacuna contra la COVID-19, el objetivo es "mantener plana la tasa de contagios".
En una rueda de prensa, el presidente del RKI, Lothar Wieler, calificó de "ingenua" la idea de dejar que el virus recorra la población para lograr la denominada "inmunidad de rebaño", porque si no se puede controlar el virus se tendrá que lamentar varios centenares de miles de muertos.
Recordó que el coronavirus puede ir acompañado de graves cuadros clínicos y probablemente dejar secuelas en muchos de los pacientes a los que, aseguró, no desear exponer a nadie.
"Y quien lo hace porque cree que con eso crea una 'inmunidad de rebaño' es ingenuo" y desde luego no tiene en mente la salud de las personas que de él dependen, agregó.
La inmunidad colectiva, para la cual sería necesario que se contagiara entre un 60 % y un 70 % de la población, no puede ser el objetivo, porque como se ha podido ver en otros países, "no funciona", dijo.
En tanto que en Argentina, el primero en plantear la posibilidad fue el ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, quien planteó la necesidad de encaminarse hacia un “contagio administrado” y afirmó que se trabaja para “encontrar un equilibrio” entre las medidas sanitarias de combate al coronavirus y la economía.
Por su parte, la Ciudad, a través de Fernán Quiroz, se mostró en contra: “No creemos en la estrategia del contagio controlado. Queremos tener la menor cantidad de contagios posible”. Mientras que el infectólogo Pedro Cahn, asesor de Alberto Fernández coincidió con Quiroz pero fue más tajante aún calificando la propuesta de absurda: “El contagio controlado se basa en el planteo de dejar que se infecten muchas personas para generar una especie de inmunidad de rebaño y es un absurdo epidemiológico”.
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