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Accionar el potencial: el furor del coaching

Quienes lo practican destacan que se logra alcanzar objetivos en poco tiempo sin hacer demasiados cuestionamientos. Una técnica que se aplica en distintas áreas de la vida y que hasta los famosos utilizan para fortalecerse y ayudar

Accionar el potencial: el furor del coaching

Maximiliano Fornari en uno de los cursos de coaching

9 de Agosto de 2020 | 06:47
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“Estoy atendiendo consultas. El ser humano no tiene límites en las capacidades que puede desarrollar. A mí me gustaba mucho la sociología, mi padre es filósofo. Me había metido con eso también y en los últimos años me recibí de coach”, dijo el actor Ivo Cutzarida en una entrevista que dio hace un mes.

“Yo venía trabajando en la escuela de teatro que tengo con Eliana González desde hace nueve años. Y llegó un momento en el que toda la parte actoral se vio iafectada por esto de empezar a estar para el otro en el teatro. Entonces me propusieron ir a una charla de coaching y la verdad que me enamoré. Fue hace cuatro años. Era una etapa muy fuerte de decisiones en mi vida. Y vi el poder del coaching en mí. Entonces lo quise compartir, así que me puse a estudiar sin imaginar que hoy, que no hay ficción, me iba a reinventar e iba a empezar a ejercer como coach por Zoom”, contó Inés Palombo, también actriz, hace unas semanas.

Estos dos casos de famosos que se dedican al coaching son apenas una muestra de cómo esta técnica de entrenamiento y aprendizaje se expande en el país. ¿Por qué? ¿De qué se trata? ¿Cómo funciona?

Los expertos aseguran que el coaching comenzó su andadura en la antigua Grecia y que uno de sus precursores fue Sócrates a través de su método: promover el diálogo con sus discípulos para llegar al conocimiento. Es lo que llamó la “mayéutica”.

Pasó mucho tiempo hasta que el coaching reapareció de forma concreta. A mediados de los años `70, Timothy Gallwey, un entrenador deportivo, se dio cuenta de que el peor enemigo de un deportista era su propia mente, y desarrolló una serie de libros para ayudarlo a superar bloqueos y obtener así un mayor rendimiento. Desde el comienzo el método mostró resultados sorprendentes y comenzaron a florecer escuelas deportivas bajo la licencia de su obra, llamada Inner Game. Después de un tiempo se las ingenió para adaptar el procedimiento a las empresas inglesas y dio origen al coaching empresarial.

No obstante, el modelo de coaching actual se le atribuye a Thomas J. Leonard, quien se encargó de modificar el método para hacerlo aplicable a la vida diaria. Su labor consistió en fusionar conceptos empresariales, psicológicos, filosóficos, deportivos y espirituales, para crear un proceso que apoyara a la gente en alcanzar sus metas.

“El coaching es un proceso orientado al desarrollo de las potencialidades de las personas, destinado a destrabar los aspectos que obstaculizan la capacidad de acción y dificultan el logro de los objetivos propuestos. Se trata de dar herramientas que sirven para mejorar la vida cotidiana”, explica Maximiliano Fornari, coach platense que tiene más de 10 años de experiencia en el tema.

“El coach no juzga, no interpreta, sólo hace preguntas y mediante eso el cliente va encontrando sus propias respuestas. Las preguntas son como luces que se van prendiendo en una calle oscura. El coach hace que vos prendas la luz y abras un mundo de posibilidades. Tiene que ver con poder desarrollar la mejor versión de cada uno en algún aspecto”, destaca.

“Las preguntas son como luces que se van prendiendo en una calle oscura”

 

“Es una técnica conversacional, hay distintos tipos de coach. Muchos hablan del coaching como si fuese la panacea y no es eso. No se enseña a otro cómo vivir, sino simplemente se le hace de espejo. Se escucha sin juzgar y se hacen preguntas. Tiene mucho de confiar en el proceso de cada uno. Es una herramienta muy valiosa. Pero el coach no da una clase, ayuda a las personas desde donde están a a donde quieren estar, de un modo más sencillo. Se pueden tratar mil cosas, desde situaciones generales como cómo vender más o tener más clientes hasta personas que buscan estar menos enojadas. Es un trabajo muy personal”, cuenta la platense Rita Chirino que se recibió de coach en 2015.

OBSERVACIÓN, ACCIÓN Y RESULTADOS

“Los pensamientos tos van a mil y estamos en una conversación interna continua sobre la que muchas veces no tenemos una mirada porque no vemos cómo lograr lo que queremos. Con el coaching nos miramos a nosotros mismos en la interacción con el coach. En nuestras palabras están las respuestas, el trabajo del coach es preguntar sobre el discurso del cliente y él mismo se da cuenta de sus respuestas”, detalla Rosa.

Según Fornari, “para cambiar un resultado, hay que modificar la acción. Pero antes se debe trabajar el observador que soy de mi mismo y del mundo que me rodea (ese observador está lleno de creencias, miedos, etiquetas, etcétera). Desde ahí empiezan a surgir estas ideas de proyectar hacia el futuro”.

Como se trabaja mirando hacia adelante, una sesión de coach se comienza con un objetivo claro. “Hay una evaluación de esa sesión con simples preguntas. Primero hay que saber qué se quiere lograr con la conversación y cuando termina cómo terminó al sesión se analizan las sensaciones. Son 45 minutos de charlas y en ese tiempo cambia mucho la mirada del cliente”, dice la coach.

A diferencia de las terapias psicoanalíticas, el coaching no se mete con el inconsciente. “No consideramos que a la persona le falte algo. La pregunta del psicoanálisis es el ¿Por qué? Y la del coaching es el ¿Para qué? La primera incógnita lleva al pasado y la segunda al a un compromiso hacia el futuro”, dice el platense y agrega: “se ayuda al cliente a trazar una meta hacia su objetivo, después de una sesión sale motivado. El combo de terapia y coach se pueden complementar muy bien igualmente”.

Esa sería la clave del éxito de esta disciplina que promete resultados casi inmediatos. “Se aborda el problema desde lo que está pasando hoy. Por eso funciona o tiene tanta aceptación. Por lo general las sesiones duran una hora, y en ese tiempo se trabaja un tema en particular. Cada problemática puede durar de 4 a 5 sesiones. Hay casos que en una sola se puede resolver el obstáculo. Algunos buscan mejorar en algún área de su vida o poder solucionar algún obstáculo para alcanzar un objetivo o mejorar sus relaciones”, comenta Fornari.

“Se aborda el problema desde lo que está pasando hoy. Por eso funciona tanto”

 

Los especialistas dicen que en el coaching se trabajan las creencias: supuestos inconscientes que están hondamente arraigados en cada uno y que son incuestionables, pero que no dejan de ser construcciones que se pueden modificar. “Puede haber creencias limitantes, como que el dinero es sucio y eso me hace de obstáculo para ganar más o tener un mejor sueldo. Y hay creencias habilitantes, como que si gano mas dinero voy a poder ayudar a más gente”, ejemplifica el experto consultado.

Para poder abordar a los clientes y lograr los objetivos, el coaching usa herramientas de la inteligencia emocional, la escucha efectiva, el liderazgo y la responsabilidad, entre otras. Pero no sólo se trata de que quien solicita la ayuda incorpore nuevas miradas, sino que los coach también se mantienen en constante aprendizaje.

“Estar todo el tiempo perfeccionándose es parte de esto. Es mucho trabajo contener el ego de querer dar la respuesta, de no juzgar, no querer hablar desde lo de uno”, resalta Chirino y Fornari aporta lo suyo: “siempre tenemos que atravesar eso que se aprendió para ayudar a otros. Nosotros aplicamos eso constantemente a nuestra vida”.

MÉTODOS

Saber gestionar las emociones, cambiar de hábitos o incluso lograr equilibrar la vida personal y laboral de las personas es lo que busca el coaching y existen métodos para llevarlo acabo.

En el caso del coaching ontológico la metodología se centra en la observación del lenguaje y las herramientas lingüísticas que la persona usa. Así, puede entrar en materia de corrección y mejora de la manera en la que el coachee se expresa. Se vale del lenguaje y las emociones, de conversaciones o del movimiento corporal para provocar el cambio.

El coaching cognitivo permite transmitir de manera eficaz los conocimientos durante el proceso, ya que entrenan las propias funciones cognitivas, expresivas y receptivas como la memoria, el aprendizaje y los pensamientos de las personas.

El coaching sistémico coloca a la persona dentro de un sistema y mide las consecuencias y causas que tienen las acciones que realiza en su entorno.

En el coaching con inteligencia emocional se busca conseguir el bienestar propio siempre depende del autoconocimiento, de la forma de regular nuestras propias emociones. Así, el uso de la inteligencia emocional es útil en este caso.

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Maximiliano Fornari en uno de los cursos de coaching

El actor Ivo Cutzarida se formó en coaching hace poco tiempo

Timothy Gallwey, uno de los mentores de la técnica del coaching

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