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Espectáculos |En diálogo con EL DIA
Juan José Campanella: “El cine no tiene proyecto para volver a mí”

El realizador dice que “para hacer algo que se vaya a dar por tevé prefiero hacer una serie”, y en eso continúa: es uno de los directores de “Night Sky”, la serie de Amazon protagonizada por Sissy Spacek y J.K. Simmons en la que vuelve a registrar una historia de amor de muchos años con elementos fantásticos

Juan José Campanella: “El cine no tiene proyecto para volver a mí”

Campanella con Sissy Spacek, en un alto del rodaje de “Night Sky” que se llevó a cabo el año pasado en Chicago, Estados Unidos / twitter

María Virginia Bruno

Por: María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

5 de Junio de 2022 | 04:21
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De la “emoción” que sintió por trabajar por primera vez con la gloriosa Sissy Spacek, a lo “fácil” que es rodar con su viejo conocido J.K. Simmons. De su fanatismo por la fantasía, Rod Serling y “La dimensión desconocida”, a su distancia con la ciencia ficción, el universo de los aliens y “Star Wars”. De su obsesión por registrar “historias de amor de muchos años”, a su temor a llegar a la vejez en soledad. De su alejamiento momentáneo del cine, a su presencia cada vez más convocada para la televisión. De las ganas de hacer una remake estadounidense de “El hijo de la novia”, y un lejano nuevo proyecto con Eduardo Sacheri. De la ansiada inauguración del Politeama después de cinco años, “a lo difícil que es hacer cualquier cosa en la Argentina”.

Pantalla dividida y Zoom mediante, Juan José Campanella dialogó sobre estos temas con EL DIA con la excusa del estreno en Amazon Prime Video de “Night Sky”, la serie a la que le puso acento argentino no sólo por haber dirigido el piloto sino, además, por haber propiciado que su atrapante historia, que se mueve entre la ciencia ficción, la intriga y las relaciones humanas, se abra hacia este país, habiendo sugerido locaciones (Jujuy), equipo técnico y artístico (Julieta Zylberberg y la joven Rocío Hernández) y detalles muy nuestros como la “milanesa” siendo parte de un menú en un restó de Chicago.

Abarcando el espacio y tiempo, “Night Sky” sigue a Irene (Spacek) y Franklin York (Simmons), una pareja que años atrás descubrió una cámara secreta escondida en su patio trasero, que inexplicablemente los lleva a un planeta extraño y desierto. Ellos han guardado el secreto, pero cuando un enigmático joven (Chai Hansen, “The Newsreader”) entra en sus vidas, la tranquila y callada existencia de los York cambia rápidamente... y la misteriosa cámara que pensaban que conocían tan bien, resulta ser mucho más de lo que podrían haber imaginado.

Escrita por Holden Miller y con Daniel C. Connolly como showrunner, la serie, que incluye también a Jimmy Miller, Sam Hansen y al ganador del Emmy y BAFTA Philip Martin (“The Crown”) como productores ejecutivos, está integrada por ocho episodios ya disponibles en el servicio on demand. Según reveló Campanella, la posibilidad de una segunda entrega está planteada pero resta esperar la luz verde de la plataforma.

-¿Cómo fue tu incorporación a este proyecto? ¿Qué fue lo que más te atrapó de “Night Sky”?

-Me llamó para el proyecto Dan Connelly, que es el showrunner. Él había sido parte del equipo de escritores de “Colony”, una serie que hice en 2016 en Los Ángeles. Me llamó para hacer el piloto, me lo mandó, me dijo que era una cosa de ciencia ficción, un género del que se está haciendo mucho. Lo leí y la verdad es que me pareció un guion único. Al principio me mandaron solo el piloto y la verdad es que me encantó, me emocionó ese final. Yo estaba totalmente enganchado y no quería que termine ahí. Me gustó muchísimo. Las historias de amor de muchos años prácticamente están en todas mis películas, es un tema que a mí me obsesiona: el cómo se transforma o cómo se mantiene el amor a lo largo de los años. Y encontrar eso, en algo que tenía un elemento fantástico fuerte, porque no lo veo tanto de ciencia ficción, sino como de fantasía. Me recuerda más a “La dimensión desconocida” que eran cosas de fantasía pero que te emocionaban, incluso. Me pegó muy fuerte. Los quise llamar inmediatamente apenas terminé el guión porque quería que escucharan todo ese entusiasmo porque a veces pasan dos días y empezás ya a ser cerebral. Pero la verdad es que yo no podía ni analizar el guion, me lo había devorado. Se leía muy bien, muy fácil. El diálogo fluía muchísimo, estaba totalmente enganchado con los personajes. Me encantó esa mezcla y creo que se mantiene en toda la serie.

-Cuando te dijeron que era una serie de ciencia ficción, ¿tuviste algún reparo?

-Un poquito sí. La verdad es que nunca me volvió loco la ciencia ficción. Sí me encanta la fantasía. Soy fanático número uno de Rod Serling. Yo creo que “La dimensión desconocida” es una de las tres mejores series de la historia de la televisión. Me encanta mucho la fantasía pero donde las motivaciones son humanas, de género. Ya cuando hay extraterrestres, ovnis, armas con rayos (no me gusta)... Yo nunca fui fanático de “La guerra de las galaxias” y eso que tenía la edad justa: tenía 17 años cuando se estrenó pero me tiraba más “Indiana Jones” en esa época porque era como más real: por lo menos transcurría en la Tierra (risas). Entonces, les dije, justamente en esa primera charla que tuve con los creadores de la serie, que yo no lo veía como ciencia ficción. Lo veía como una cosa que está ahí, que habrá sido creada por la ciencia de un lado, pero que básicamente es un secreto que ellos guardan, y que los hace tener una esperanza de algo. Y es una metáfora también para muchas cosas de la vida.

-¿De dónde sale tu interés por llevar a la pantalla estas historias de amor de muchos años?

-Vos sabés que no sé. No sé. Pero no solamente (me interesa) en mis películas. En “El mismo amor” y “El secreto de sus ojos” pasan 25 años y “El hijo de la novia” es sobre una relación de una pareja grande. También están estas historias en las películas que a mí me gustan: mis películas favoritas son “Qué bello es vivir” y “Nos habíamos amado tanto”, que es la relación de unos amigos de 35 años. Me interesa mucho cómo la gente va cambiando. Quizás es lo único lindo de envejecer porque ¡que no te mientan! ¡no es maravilloso envejecer! Pero lo único lindo de envejecer es que uno conoce gente de hace 30, 40 años y tiene amigos de toda la vida que son como hermanos que uno eligió. La verdad es que me encanta: me encanta cotejar siempre lo que uno soñaba con lo que logró, con lo que dejó de soñar. Pasa muchas veces que uno tiene la posibilidad de cumplir ese sueño justo en el momento en el que ya no le interesa...

-En lo personal, ¿tenés algún rollo con la vejez? ¿Tenés miedo de envejecer? ¿En qué condiciones te gustaría llegar?

-Me gustaría llegar sano a los 100 años por lo menos (risas). Yo me cuido, voy al médico, todo. Lo que sí no me gustaría es llegar solo a la vejez. A eso le tengo miedo. A la vejez, un poco, pero a estar solo en la vejez, mucho. Más que a la muerte te diría.

-¿Cómo fue trabajar con Sissy y J.K.? ¿Cómo fue tener a dos ganadores del Oscar juntos en el set?

-Yo con J.K. ya había trabajado en tres oportunidades, antes de que explotara. Él está en mi segunda película, “Ni el tiro del final”, y en televisión trabajamos dos veces. Nos conocíamos de esa época, cuando éramos chiquitos (risas), fue muy fácil. Su único problema durante el rodaje era el COVID, estaba aterrorizado de agarrárselo. Estaba con muchas precauciones. Es un actor con un entrenamiento de teatro muy importante, me hacía acordar a Hugh Laurie (“Dr. House”), porque una vez que tiene la actuación te la pueden repetir 40 veces y es como si vos la filmaras con 40 cámaras al mismo tiempo. Es maravilloso.

Sissy se metió mucho antes que J.K. en el proyecto. Quería saber mucho del personaje, quería hablar, analizaba cada frase. Es una actriz muy inteligente, ha trabajado con los más grandes, con los directores más importantes de la Historia. Es un sol. Entraba ella y el “good morning” se escuchaba desde la puerta. Nunca, nunca, nunca de mal humor por nada. Pero de mucho análisis del guion, de estar el fin de semana horas en el teléfono.

-Ya tenés cancha con esto de trabajar con artistas internacionales pero, ¿hay algo que te preocupe particularmente antes de conocerlos? ¿Sentís algún tipo de nervios?

-No. En general he tenido buenas experiencias con los actores y acá nadie nos había alertado de nada malo (risas). Yo no estaba nervioso en este caso pero particularmente con Sissy era como “pucha, voy a trabajar con Sissy Spacek”. Era una emoción más que nervios. O sea, es una mujer que trabajó con De Palma, Costa-Gavras, Oliver Stone, que ganó dos Oscar, nominada un montón... trabajó con los actores más grandes en películas de bajo y alto presupuesto, de los 70... Casada, además, de toda la vida, con uno de los escenógrafos más importantes de la historia del cine (Jack Fisk) o sea que el que estaba asustado era el escenógrafo de la serie (risas) porque además ella opina mucho de la escenografía. Pero la verdad es que fue un placer, nos hemos mandado mensajes por el estreno de la serie, y es divina. Me encantaría que hiciera la remake de “El hijo de la novia”, algo que nunca había querido hacer y ahora al conocerla me dieron ganas.

-En el segundo capítulo de la serie la historia se abre a Argentina. ¿Estaba nuestro país en el guion? ¿Fue idea tuya?

-No fue idea mía pero fue un poco por mi presencia. Originalmente, los personajes eran norteamericanos y transcurría en Nueva México. Ellos están en Chicago, al norte de Estados Unidos. De hecho, el guion, originalmente, transcurría en invierno con nieve, y estos personajes, la madre y la hija que interpretan Julieta Zylberberg y Rocío Hernández eran de Nueva México. Cuando empezamos a trabajar, empezamos a hablar de la globalidad de la historia, de qué lindo sería que estas cámaras estuvieran en todo el mundo, y un día ellos me dijeron “¿qué te parece Argentina?”, y yo “chocho, me encanta, además puedo asesorar bastante, sé con quién trabajar”. Así se fue dando. Capaz que si hubieran trabajado con un director colombiano se les hubiera ocurrido Colombia. Pero era Argentino (risas).

-Compartís la dirección del segundo capítulo con Philip Martin, ¿cómo fue esa experiencia?

-En una serie está el director del piloto, que en este caso fui yo, y que a veces es el director del piloto y del segundo capítulo, excepto, paradójicamente, en este caso que, por temas de programación, lo terminó dirigiendo Philip. Él estuvo a cargo de la parte argentina. Pero cuando dirigís con otro, no es que dirigís una escena los dos juntos. Lo de Argentina se iba a filmar al principio pero por temas de COVID se filmó al final. Yo hacía 5 meses que había terminado. Iba a viajar a Argentina pero no pude pero ya estaba todo preparado. Le pasé todo a Philip, que trabajó con mi equipo. Con Julieta y Rocío yo había hablado en la preproducción.

-“Night Sky”, como muchas otras series, tiene varios directores. ¿Cómo se trabaja la unión del proyecto cuando la llevan adelante diferentes miradas?

-Philip era el jefe de directores, el director productor. Yo dirigía el piloto y el segundo capítulo y yo era el encargado de hacer la estética del programa que todos los directores tenían que seguir: lo mismo que hago yo cuando voy a un programa preexistente. Y Philip, que iba a dirigir dos capítulos, el tercero y el último, era el encargado de cuidar ese estilo pero siempre ofreciéndole a los directores nuevos un rango de cosas y posibilidades para que pongan su impronta. Es complicado. Es una cosa que viene de las series de antes, que eran 24 capítulos por año, que no contaban una historia sino que te mostraban un personaje en distintas situaciones, y no había manera de que el director pudiera dirigir todos. Pero como esta serie es sobre un hecho artístico solo, ahí se trabaja muy en contacto. Yo mandaba y explicaba lo que buscaba en la composición de cuadros y los actores, después de hacer dos capítulos, ya sabían lo que era y los podían dirigir dentro de eso pero no iban a salirse de esos personajes.

-Últimamente estás muy abocado a la tele pero ¿tenés proyectos para volver al cine?

-El cine no tiene proyecto para volver a mí, ese es el problema. Está cambiando todo. La verdad es que para hacer algo que se vaya a dar por televisión prefiero hacer una serie a una película. Estamos trabajando en algo hace bastante tiempo con Eduardo Sacheri pero medio que en ratos libres porque también con cada persona que hablo me dice “buenísimo, hagamoslá, hagamoslá en una plataforma” y la verdad es que para eso prefiero hacer una serie.

-Contame del Politeama. Después de tanto tiempo, finalmente lo lograste y estás a punto de abrir tu teatro.

-Hace más de cinco años que venimos trabajando en el teatro, desde diciembre de 2016. Era un terreno baldío, un pulmón de manzana. No es la restauración de un teatro viejo, es un teatro nuevo: paredes, techo, 705 localidades, 23 mt2 de parrilla, es enorme. Y ahí estamos. Inauguramos el 17 de junio con “La verdad”, una comedia divina con un elenco buenísimo. ¡Compren las entradas en Plateanet! (risas). Es una obra muy graciosa y van a ver un teatro al que le hemos puesto mucho.

-¿Lo viste difícil de concretar con el parate de la pandemia?

-Sí, se paró la construcción, fue súper lento. Además había otros problemas que no eran solo la pandemia: no nos dejaban importar equipos, las butacas estuvieron en el puerto más de un año. Había muchas trabas. La verdad es que es muy difícil hacer cualquier cosa en Argentina.

-Pero aún así, y aunque te acusen de tantas cosas por tus tuits, invertiste en tu país.

-Exactamente, porque lo queremos...

“Las historias de amor de muchos años prácticamente están en todas mis películas, es un tema que a mí me obsesiona”

“En mis películas, me encanta cotejar siempre lo que uno soñaba con lo que logró, con lo que dejó de soñar”

“A la vejez le tengo un poco de miedo, pero a estar solo en la vejez, mucho. Más que a la muerte te diría”

 

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Campanella con Sissy Spacek, en un alto del rodaje de “Night Sky” que se llevó a cabo el año pasado en Chicago, Estados Unidos / twitter

El director Juan José Campanella dando indicaciones a los actores J.K. simmons y Kiah McKirnan antes de rodar una escena de “Night Sky”

Los oscarizados Sissy Spacek y J.K. simmons protagonizan la nueva serie de Amazon que combina ciencia ficción, intriga, vejez y relaciones humanas

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