El flagelo de las picadas de motos en más de un barrio

Nadie duerme cuando entran en acción las motos con los caños de escape que producen ruidosas detonaciones

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Los grupos de motoqueros, con su irrupción de explosiones por los caños de escape liberados, vuelven a ser una presencia molesta y hasta violenta en más de una zona de la Ciudad. Al menos desde dos sectores de La Plata los vecinos se quejan por esa razón: al caer la tarde, en plena noche y durante la madrugada, cualquier día de la semana, conjuntos de motos con numerosos integrantes arman ruidosas “picadas” y alteran la tranquilidad habitual en los barrios que asedian con sus rodados.

A la reiterada invasión de motos que sufren los vecinos y las vecinas de las inmediaciones de Plaza Islas Malvinas, se les suman ahora quienes viven en el barrio Don Carlos, en la jurisdicción de José Hernández. En los últimos días, esta redacción recibió el reclamo de distintas personas de una amplia zona de ese sector que piden “urgentes” medidas por parte de las autoridades para que se frene la acción de unas 300 motos que recorren esas calles a modo de “picada”, con el consecuente riesgo vial que eso significa.

La mayor parte de los llamados efectuados para plantear la adopción de medidas contra los grupos de motoqueros provienen de la amplia zona que abarca las calles 501 a 508 y 138 a 141. Pero también se escucharon reclamos en esa misma línea de vecinas y vecinos de 148 y 515.

“Pedimos los lomos de burro hace tres meses; ya mataron dos perros de los vecinos con las `picadas´. No queremos pensar si se les cruza un chico. No se puede ni caminar por el barrio por las juntadas de motos”, precisó uno vecino de “Don Carlos” muy preocupado por la presencia de los motoqueros.

En tanto, desde los alrededores de la plaza de 19 y 51, una de las vecinas que se ocupa que juntar firmas, reunir al resto de los y las frentistas y pedir audiencias con las autoridades, insistió con la necesidad del barrio de que se ponga coto a las “movidas” con las motos, sobre todo los fines de semana, cuando se produce, dijo, “toda una exhibición”. Según puntualizó la mujer, que a esta altura tiene estudiada la rutina de los grupos paso por paso, “empiezan a dar vueltas sueltos a las 11, 12 de la noche, a las 2.30 ó 3 de la madrugada se juntan en medio de la plaza y brindan una `serenata¨ de explosiones hasta las 5 de la mañana”.

Se trata, en el caso de las y los vecinos de plaza Islas Malvinas, se una situación que les causa un enorme malestar, casi diario, que no les permite descansar desde hace mucho tiempo, tanto que llevan un sinfín de encuentros con funcionarios municipales y provinciales y no han logrado todavía una solución.

“Ninguna de las medidas que han prometido tantas veces, como la colocación de una caseta de seguridad en la plaza, reductores de velocidad en la avenida 19 y cámaras, se han cumplido”, remarcó la vecina de 53 entre 18 y 19.

 

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