Una obligación ética del Estado y los servicios de salud
Edición Impresa | 23 de Agosto de 2022 | 02:46

Silvina Dulitzky (*)
Muchos de quienes hemos dedicado nuestra práctica profesional al acompañamiento y asistencia de pacientes con enfermedades graves, incurables, potencialmente mortales, sabemos de la garantía de derechos que esta ley implica. Lo sabemos nosotros y también todos aquellos pacientes y familiares que han tenido la posibilidad de ser cuidados en el momento y de la forma en que han necesitado pero sobre todo lo saben aquellos que no han podido acceder a un cuidado paliativo de calidad y por tanto han padecido un sufrimiento innecesario.
La Organización Mundial de la Salud define a los cuidados paliativos como “un enfoque que mejora la calidad de vida de los pacientes (adultos y niños) y sus allegados cuando afrontan problemas inherentes a una enfermedad, previniendo y aliviando el sufrimiento a través de la identificación temprana, la evaluación y el tratamiento correcto del dolor y otros problemas, sean estos de orden físico, psicosocial o espiritual.”
A nivel mundial sólo un 14% de quienes necesitan cuidados paliativos los reciben
Es una responsabilidad ética de los sistemas de salud y del estado proporcionar cuidados paliativos a sus ciudadanos. Sin embargo algunos estudios estiman que a nivel mundial sólo un 14% de las personas que necesitan asistencia paliativa la reciben, con un porcentaje similar en nuestro país.
La muerte en la modernidad de las sociedades industrializadas se presenta interdicta, prohibida, escondida de la visión pública. La persona próxima a morir puede transformarse en un excluido silenciado. Sostenido en esta interdicción de la muerte, el destino del moribundo se circunscribe a la rutina de la institución sanitaria, garantizando el contacto técnico con un número limitado de profesionales que proveen un cuidado profesional. El problema social de la muerte resulta así difícil de resolver. La muerte es un problema de los vivos. Los cuidados Paliativos marcan un nuevo posicionamiento frente a la muerte.
(*) Psicoanalista paliativista
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