Dolarización electoral: la amenaza al relato oficial de “pasó lo peor” con la inflación
Edición Impresa | 17 de Junio de 2023 | 01:24

Leandro Gabin
eleconomista.com.ar
La inflación de mayo, que fue 7,8 por ciento y se ubicó por debajo del 9 por ciento esperado en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central, marcó una especie de tregua que sólo evita los dos dígitos mensuales, al menos en forma inmediata.
Desde el Ministerio de Economía venían diciendo en los últimos días que el dato iba a empezar con “un siete por delante”, pero muchos dudaban que fuera una operación de prensa. Finalmente, el indicador fue del 7,8 por ciento.
De hecho, dicen que junio viene incluso más tranquilo. Pero lo cierto es que en el mercado y en el mundo de las consultoras se cree que la “desaceleración” tiene una clara fecha de caducidad: agosto, con las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la típica dolarización electoral que le pondrá fin a una tasa de inflación que cede unas décimas desde niveles estratosféricos.
Impacto en los dólares financieros
Pablo Goldin, director de Macroview, cree que la dolarización electoral (más aún con un Banco Central que no tiene reservas e interviene con dólares “ajenos”) será una realidad y eso pegará en los dólares financieros, que estuvieron tranquilos el mes pasado en torno a los 500 pesos.
El Banco Central gastó 2.000 millones de dólares por mes para intervenir en la brecha y en el mercado spot. Eso hace que crezcan los rumores de que se están utilizando los dólares de los encajes bancarios.
No sería raro. Las cuentas de las reservas netas del Banco Central hablan de una cifra negativa en torno a los 1.500-2.000 millones de dólares. En lo que va de 2023, las reservas acumulan una caída récord de 12.234 millones de dólares.
Sin reservas y con la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) aún sin desenlace positivo a la vista, el reloj sigue corriendo.
Los límites del Banco Central
Por ahora, el margen del Banco Central para seguir perdiendo dólares para frenar la brecha tiene un límite.
“Lo puede hacer porque está la especulación de que el Fondo le va a habilitar algo. No sabemos qué, pero algo. En caso de que eso no suceda, porque después de todo este es un gobierno de salida, se va complicar todo”, aseguraba el jefe de una mesa bancaria.
El operador, que suele tener buen “olfato” en término de las tendencias económicas, dice que es “imposible que sin dólares en el Banco Central no te comas una presión dolarizadora” por las elecciones.
En la City se dice más: si las encuestas, como muestran ahora, dan que el candidato que propone una dolarización tiene una intención de votos de entre el 17 por ciento y el 25 por ciento y eso se comprueba, entonces la huida del peso será aún mayor.
Lo piensan así de derecha a izquierda. La consultora 1816, muy respetada entre los bancos, publicó esa tesis, al igual que PxQ (de Alvarez Agis).
También lo dijo Luciano Laspina, referente económico de Juntos por el Cambio y principalmente de Patricia Bullrich, a inversores hace unas semanas.
Problemas y tensiones
“Habrá problemas con los pesos, tensiones en el blue chip swap y los bonos”, pronosticó el diputado.
Para Goldin, más allá del “efecto Milei”, la indefinición de candidatos y de propuestas en medio de una economía que no se sabe cómo llegará al 10 de diciembre es un cóctel para que haya una mayor presión en el dólar. Y, claro, que eso más tarde o más temprano se traslade a los precios. Se evitó el triste récord de los dos dígitos mensuales.
La pregunta es hasta cuándo.
“El Banco Central gastó 2.000 millones de dólares por mes para intervenir en la brecha y en el mercado spot”
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